Trochil indigno de cerdos -Otra vez sin obra pública -Ratificación del Fiscal en medio de carnicería -El Gabo y los súper padrinos

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ENTRE más le rascas más pus sale en la administración que dejó Javier Corral como herencia a la gobernadora María Eugenia Campos Galván.

Mañana cumple la primera quincena al frente del Ejecutivo y cada día aparece más “batidero”, con deudas ocultadas, pagos a proveedores pendientes y ahora que hasta licitaciones de obras que se realizaron sin fondos para liquidarlas.

La deuda total es hasta ahora del orden de los 75 mil millones de pesos, muy lejos de aquellos 48 mil que con la mano en la biblia juraba Corral que quedaría y de paso, que le había abonado dos mil millones con relación a los que  heredó César Duarte Jáquez.

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De los 75 mil millones, 20 mil son de pago inmediato a proveedores y pasivos que de hecho debieron haber sido liquidado en la administración de Corral, pero dejó el boquete financiero.

Negro panorama para Chihuahua y todavía más, gracias al trochil corralista, este año no habrá obra pública y muy seguramente ni el próximo.

El poco recurso que se recaude y lo que quede de participaciones federales, a las que también en adelanto le pegó Corral, se destinará a nómina, a pagar en abonos lo urgente y a tapar los baches financieros. No hay para más.

En este o por este escenario, todas las dependencias gubernamentales entrarán un proceso de revisión y auditoría en su caso en los próximos 30 días, por parte de la Secretaría de la Función Pública.

Significa qué la gobernadora y sus áreas jurídicas han dado vista a la Función Pública para que analice, llegue a conclusiones y dar vista a la Fiscalía Anticorrupción y en su caso a la Fiscalía General del Estado.

Dicho de otra manera vendrá la etapa de los Expedientes “Z” y hasta dónde tope. No es posible que pase un sexenio y un quinquenio en saqueos de los dineros públicos acompañados por manejos indebidos e inacción, lo que también es corrupción y nada pase.

No puede seguir eternizando la impunidad porque definitivamente es la evocadora de la corrupción y ésta  es más contagiosa que el coronavirus delta.

ESTE miércoles sesiona el Pleno del Congreso local, en donde el punto central del orden de día, es la ratificación Roberto Fierro Duarte como Fiscal General del Estado.

Por el reacomodo interno  de de las tareas legislativas, es decir, la integración de las comisiones, el tema de la ratificación se pospuso en dos ocasiones. Finalmente no hay fecha que no que no se cumpla.

Se supone que  el coordinador del grupo parlamentario del Acción Nacional, Mario Vázquez Robles con mayoría simple, ya planchó con el resto de las fracciones para que la designación salga tersa y en encargo de la gobernadora María Eugenia Campos Galván,  llegue a buen puerto.

En los hechos la propuesta de Fierro llega en solitario y en esta ocasión la ratificación es sólo de trámite. Desde el gobierno de Reyes Baeza no se ha presentado una terna para que los legisladores elijar a quien ocupará la titularidad de la Fiscalía para este caso.

Las famosas ternas, solían ser sólo caretas de carnaval. El bueno o la buena ya venía palomeado desde el despacho principal del Palacio de Gobierno.

El Fiscal será recibido en medio de una violencia extrema en donde ya no sólo son ejecuciones; la violencia se ha hecho extrema con descuartizados, incinerados. La mayoría con previa tortura.

A QUE andamos en temas de meros trámites, el próximo viernes se le entregará la constancia como ganador, sin competencia a Gabriel Díaz Negrete, para que ocupe la presidencia del Comité Directivo Estatal del PAN, en sustitución de Rocío Reza Gallegos.

Mero trámite decíamos porque fue candidato único y presentó  todos los requisitos solicitados por la convocatoria, es más casi se acabó las firmas de la militancia priísta en la entidad; presentó cinco mil 400, es decir, dejó libres algo así como tres mil para quien se quisiera aventar en su contra.

Evidentemente no habría competidor atrevido, no por el tema de las firmas, sino por los dos súper padrinos que presentó Díaz Negrete, ni más ni menos que al alcalde capitalino, Marco Bonilla y a la gobernadora Campos Galván.

Por si no fuera suficiente su hermana, Adriana, fue la regidora consentida de Maru Campos como alcaldesa, fue la coordinadora de los regidores panista y ahora es la flamante secretaria de Desarrollo Urbano.