MIENTRAS que se genera la extradición del ex gobernador César Duarte Jáquez, la que se supone ya aceptó, lo más nuevo del caso es que siempre sí sería juzgado en Chihuahua y no en la Ciudad de México.
Fuera de libreta, los abogados de Duarte han dicho que ciertamente existe presunción del delito motivo por el que la jueza Lauren Louisa de Miami, propuso la entrega a México.
Desde luego que por tratarse de un trámite de origen diplomático, se entregaría al personal de la Cancillería en la CDMX, pero sólo sería la entrega del imputado, para que en el término de 72 horas, se ponga a disposición del juez que lo requirió.
Según Corral Jurado, Duarte tiene 16 carpetas o denuncias en su contra, pero la jueza de Miami consideró sólo una y resulta que, corresponde al Fuero Común, lo que traería al exmandatario directo a casa, claro a disposición del juez de la causa.
La mínima lógica indica, que con gusto el exgobernador aceptó la extradición sólo por un delito y del fuero común.
Llegaría como imputado y habría qué ver, primero, si es vinculado a proceso. Si fuera el caso, seguramente recibiría la media cautelar de prisión preventiva, pues lo que sí demostró y comprobó es que, puede evadir la acción penal, es decir, escapar.
Aunque la presunción del delito local no se conoce públicamente, por obvias razones, el otro escenario favorable y a la vez probable para Duarte, es que se trate de un desvío o peculado no agravado lo que le da la posibilidad de una fianza y reparación en su caso.
Lo peor es, por aquello de los temas de corrupción que están en la percepción social, que, culpable o no, los abogados aleguen con éxito que se violó el debido proceso por la obcecada persecución de Corral y acabemos indemnizándolo con tres mil millones de peso, se ese tamaño es la denuncia que ya existe.
A CÓMO andas las cosas en la Universidad Autónoma de Chihuahua, con un rector que no sólo resiste, sino se niega a dejar el cargo de manera anticipada cargo que concluye allá por agosto del 2022.
Para Luis Fierro, en estos alturas del partido, ya no es importante lo que haya hecho con la UACh en el tema educativo y demás, sino las carpetas que trae encima por supuestos actos de corrupción, incluyendo en su desempeño como director de la Facultad de Filosofía y Letras.
Son señalamiento -por ahora muy serios- los que debería tomar en cuenta; que ya no tiene a Lucha Castro en la Consejería, debería estar enterado de que el gobernador Corral ya se fue y que la gobernadora se llama Maru Campos.
Claro que lo sabe, pero también debería agregar a su conocimiento que en el Poder Judicial ya no están los jueces a modo de Corralín y que si por ahí llega un expediente lo van a esperan con un enorme caso de aluminio con manteca hirviendo en donde se cuecen carnitas, pellas, temblorosos y morcón.
Por si la duda persiste, ahora resulta que en el campus uno de la UACh, no se paga el consumo eléctrico y no es por concesión de la inhumana gracia de la Comisión Federal de Electricidad.
El por qué no se sabe. Lo que sí es que quiere colocar cientos de luminarias en el campus 2 de la UACh, en donde se requiere una millonada de pesos y en rector Luis Fierro no ha transparentado ni la licitación, es decir, a qué empresa le va a pagar y de dónde va a sacar la lana, salvó que esté pensando que ya se retira y le deja otra deuda al que lo suceda, tipo Corral.
Cosa de estrategias. Lo que está muy claro es que no entendió las acciones que se tomaron la semana pasada cuando le modificaron tres puestos claves.
Además muy vinculados los cambios que se realizaron en el Tribunal Superior de Justicia, lo que hace suponer que ahora sigue la UACh.
AMLO es un hombre feliz, más ahora porque logró que sus leales esbirros morenistas en la Cámara de Diputados, 273 para ser exactos, le aprobaran un presupuesto totalmente populista sin conceder un solo centavo ni una sola negociación a la oposición.
Ni siquiera por cortesía política, al contrario, desde un inicio dijeron que no le moverían ni una coma. Y para qué, si no necesitaban a la oposición ni para redactar el decreto.
AMLO no escondió su beneplácito con el que, afirmó, aumentarán la pensión a 25 millones de mexicanos, familias pobres y de clase media, dicho por el mismo. Aunque odia la clase media.
Es decir, para eso será el presupuesto 2022, para aumentar las becas y los subsidios. Populismo puro.
En total, el presupuesto fue 8.6 por ciento más a lo aprobado para 2021 y prevé un déficit presupuestario de 875 mil 570 millones 500 mil pesos, que es lo que costarán las becas y subsidios.