Bonilla: Centro Histórico libre -No más venderos golondrinos -Molesto con riquillos del gabinete -Aras más fe que esperanza

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EL ALCALDE capitalino, Marco Bonilla Mendoza,  está más que estricto, ante la invasión de vendedores ambulantes en el primer cuadro de la ciudad y en especial en el centro histórico.

Ambulantes locales, con el eterno dirigente Juanito Curiel, exigen espacios para la vendimia, derivado de la época decembrina, el pero es que, no hay lugar.

Por complicidad o no Curiel, del Partido del Trabajo y ahora hasta Morena, resulta que de la nada aparecieron cientos de vendedores no establecidos que llegaron del sur del país.

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Cierto es que desplazan a los locales, pero los temas locales son dos; la competencia desleal al comercio organizado y la saturación de ambulantes peregrinos, los que hoy ofrecen hasta fauna de zonas pantanosas, la que ni de chiste existe en la entidad.

Es obvio que todos tienen el derecho de ofrecer sus productos y servicios en el centro de la ciudad, el problema inicial decíamos es que no hay espacios y que existe una normatividad para este tipo de chambas.

La orden del Presidente Municipal de Chihuahua, es que se realice un censo que permita conocer la realidad, con características de antigüedad, el arraigo y el tipo de producto que se ofrece, de entrada.

Bonilla ha dicho que no será el censo de cada fin de año, que antes ni se realizaba, se maquillaba o se dejaba algarete por alguna ilegal cuota.

El censo debe de estar en un plazo no mayor a 15 días, en donde los responsables serán las áreas de Gobernación, Seguridad Pública, Fomento Económico, Desarrollo Humano y hasta la Tesorería.

Aguas, Don Marco es de resultados y medición inmediata. Ya no hay tiempo para más; diciembre está más cerca que nunca.

YA QUE estamos con el alcalde capitalino, hace uno días reunió a su gabinete para conocer el avance de los 100 días de gobierno y otros temas en la agenda como el de seguridad, obra pública y las contingencias que seguramente se presentarán en el extremo climático de la entidad, en donde no se escapa el Municipio.

Sin decirlo, porque no es un mandato, por ahora en ninguna ley, le dejó la idea clara por no decirles la instrucción de que deben realizar la declaración Tres de Tres, mínimo en ese nivel del gabinete.

Bonilla sabe que hay dos que tres directores, y más marcado en directoras, que se niegan a transparentar su lana, sobre todo a los titulares muy pudientes en o a sus parejas que no cobran en el Municipio.

Dicen que tocó el tema como no queriendo la cosa, como pétalo de rosa, pero fue muy claro al señalar que la administración requiere un 100 en transparencia y arribar a número uno en el país, ahora por esos detallines se coloca en el segundo lugar.

La medición es nacional, en donde el órgano local de transparencia le puede otorgar el 100, pero no mide lo que no está en la ley, como es el caso de la declaración Tres de Tres.

EN LA FINACIERA Aras, el problema por incumplimiento de ganancias por los elevados intereses ofertados que y la no entrega, en más ni siquiera la inversión inicial, crece como espuma jabonosa en coladera.

Hasta ayer la Fiscalía General del Estado, sumó 286 denuncia por fraude, algo así como 200 más que la semana pasada.

El número de inversionistas afectados, se disparó a los 18 mil 900, casi el 100 por ciento corresponde a la capital.

La suma no agrega a inversores norteamericanos, ni del centro del país, como tampoco a los del Caribe mexicano.

El problema es tan complejo como delicado, en donde existen decenas de hipótesis de la supuesta quiebra del negociazo; la ambición de algunos, la presión de las instituciones bancarias, lavado de dinero y la candidez de los de buena voluntad.

Existen también muchas conclusiones al respecto, tal vez, la principal, socialmente hablando, es la confianza ciudadana y el marketing que operó a favor de Aras.

Las historias son muchas, ahora en el cálculo oficial cercanas a las 20 mil. El tema va a llevar a muchos años y pueden ir a prisión una o dos personas. Recuperar la inversión (más intereses) se ve imposible.

No obstante, se acepta la idea de algunos socios, accionista o inversionistas el sentido de que  en seis meses recuperarán su dinero.

Si ser deterministas, no va a suceder, pero como dirían en una cadena de oración generada por los inversionistas, hay que tener fe. Tienen razón.