Banco de México: ¿Degradado de organismo rector autónomo, a cajero de los programas sociales de AMLO?

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Por Carlos JARAMILLO VELA

CHIHUAHUA CHIH.- Días atrás comenzaron a circular versiones que indicaban la posibilidad de que el presidente Andrés Manuel López Obrador desistiera de su intención de colocar como gobernador del Banco de México a su ex Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, quien renunció a la secretaría a su cargo alentado por la promesa que le hiciera el presidente, en el sentido de llevarlo a la titularidad de dicho Banco.

Hoy se confirma que la promesa fue rota y no será cumplida. Resultaron verdaderas las hipótesis de quienes afirmaban que el rompimiento podría obedecer al interés del mandatario por colocar en la titularidad del Gobierno del Banco de México a una persona que le fuera incondicional.

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Por ello, algunos analistas pronostican que López Obrador pretende lograr que el Banco de México le autorice disponer de las reservas internacionales del país para utilizarlas en los programas sociales que su administración ha impulsado.

Es pertinente recordar que tales programas sociales han sido vistos por la oposición como un instrumento de clientelismo político-electoral del presidente y su partido, Morena.

No es malo aplicar presupuestos para la política social del gobierno, pues en países con profundo rezago social, como el nuestro, el combate a la pobreza debe ser parte de las acciones prioritarias, sin embargo, el financiamiento de programas sociales debe ser hecho con fundamentos de carácter económico.

Es decir, resultaría cuestionable y riesgoso que se llegaran a emplear las reservas internacionales del país para financiar acciones y proyectos “a fondo perdido”, del gobierno, ya que tales reservas protegen el valor de la moneda mexicana, mantienen el control de la inflación y aseguran la estabilidad macroeconómica del país.

Recordemos los serios trastornos económicos, políticos y sociales que lesionaron seriamente a nuestro paísen un pasado reciente, precisamente porque antes se carecía del orden y certidumbre financieros que hoy brinda el Banco de México.

La retractación presidencial en perjuicio de Arturo Herrera dejó de ser una sospecha, pues de manera pública López Obrador reconoció que retiró la propuesta que había hecho a favor de su exsecretario de Hacienda, y en su lugar ha postulado para el cargo de gobernadora del Banco de México, a Victoria Rodríguez Ceja, quien al parecer ahora está en las preferencias del mandatario nacional.

Obviamente, en una de sus primeras declaraciones la funcionaria ha dicho que de llegar a ocupar la titularidad del Banco de México, no tocaría las reservas internacionales del país, lo que da a entender que, al menos en el discurso, la idea es no ceder ante lo que muchos creen y temen que es el propósito del presidente, es decir, meterle la mano al cajón de las reservas, para engrosar la bolsa de los programas sociales.

Bajo las circunstancias actuales en torno al Banco de México, resulta preocupante el rumbo que parece estar decidido a tomar el presidente López Obrador, ya que de no conducirse con la prudencia que aconseja el apego a directrices técnicas y sanos criterios de política macroeconómica, podría causar una seria crisis financiera y social al país.

Otro indicio reciente, que podría evidenciar el desacierto en el manejo de las finanzas y la economía de la nación, lo constituyen las declaraciones vertidas por el exsecretario de hacienda Carlos Urzúa, quien ocupara el puesto al inicio del sexenio, y al renunciar a dicho cargo dentro del gabinete lopezobradorista reveló que las decisiones y acciones del gobierno actual, en materia de política pública, no son las adecuadas y carecen de suficiente sustento.

¿El Banco de México continuará ejerciendo las atribuciones que la ley le confiere, en su calidad de organismo rector y autónomo en la toma de decisiones, para garantizar la estabilidad monetaria y financiera del país; o se convertirá en cajero de los programas sociales del presidente Andrés Manuel López Obrador?