La maquinación electoral de López Obrador… nuestro mayor problema

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La Columna

Por Carlos JARAMILLO VELA

DELICIAS CHIH.- El escenario 2024 para México es preocupante. Debido al talante presidencial es posible pensar que lo peor podría suceder si la evolución del proceso electoral no avanza conforme a los designios de Andrés Manuel López Obrador.

Tener al Ejército a su favor y manejar el presupuesto público en la forma discrecional y opaca en que lo ha venido haciendo,así como el carácter dictatorial que ha demostrado durante su ejercicio de gobierno, hacen que López Obrador realmente represente un riesgo de catástrofe institucional para la estabilidad del Estado mexicano.

El número de personas inconformes con el desempeño gubernamental del presidente López Obrador es cada vez mayor, lo cual podría significar un tropiezo para las aspiraciones de la candidata oficial Claudia Sheinbaum. Además, el crecimiento de la imagen y popularidad de Xóchitl Gálvez, abanderada del bloque opositor Frente Amplio por México, se convierte en un inquietante factor para el presidente y su partido MORENA.

Estos factores podrían desencadenar un escenario electoral altamente competido entre la oposición y el morenismo, lo cual, no obstante su normalidad desde el punto de vista democrático,constituiría un agravante para la tensa situación política y social en la que tiene sumido al país el presidente.

No podemos negar que Andrés Manuel López Obrador es el responsable de la polarización y confrontación social que hoy divide a México, así como del desgaste institucional y las desavenencias que nuestro país ha tenido con Estados Unidos y otros países de América y Europa.

A estas alturas del sexenio los naipes están sobre la mesa, y el juego del jugador más poderoso-perverso, por cierto- es conocido por todos.Ni el más ingenuo pensaría en este momento que el presidente actual va a jugar limpio; eso jamás estuvo en la mente de éste, y tampoco lo estará en el porvenir. López Obrador llegó desde el primer día de su mandato pensando en generar las condiciones para dejar la presidencia del país en manos de un morenista, sin importar el precio que esto implique.

El triunfo electoral a ultranza, cueste lo que cueste, es únicamente lo que importa ahora al presidente. La inseguridad en todo el país, la opacidad con la que se ha manejado el Gobierno Federal, los numerosos contratos ilícitos que han sido otorgados durante su mandato, los exorbitantes sobre precios que sobrepasaron los presupuestos de las obras como el Tren “Maya”, la Refinería “Dos Bocas” y el Aeropuerto “Felipe Ángeles”, el constante ataque al Instituto de Transparencia Acceso a la Información y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y el deterioro de la infraestructura y los servicios médico-hospitalarios públicos, son temas que no interesaron en un principio al actual mandatario, y menos ahora. Lo suyo nunca fue gobernar, sino afianzar a su grupo en el poder, e imponer a México una ideología.

Hoy el único y principal propósito de la administración lopezobradorista y el morenismo es llevar a Claudia Sheinbaum al Palacio Nacional, sin importar lo que tenga que hacerse para ello.

Estos designios del grupo gobernante deberían ser hoy la más grande preocupación de México, porque si el resultado electoral no favorece a Andrés Manuel López Obrador éste podría ser capaz de  realizar, a través del aparato militar, un autogolpe de Estado para desconocer el resultado electoral.  El plan político-electoral del presidentees el mayor reto que hoy tiene México, y su desenlace en el año 2024 podría convertirse en nuestro mayor problema.