La Columna
Por Carlos JARAMILLO VELA
CHIHUAHUA CHIH.- El sábado 15 de noviembre la llamada Generación “Z”, integrada por jóvenes, organizó y realizó una marcha en la Ciudad de México y otras 40 ciudades del país, en protesta por la inseguridad, la impunidad y el abuso de poder.
Según informes periodísticos más de 17 mil personas se manifestaron en la capital de la nación. Muchos portaban sombreros en memoria de Carlos Manzo, el asesinado alcalde de Uruapan, Michoacán, quien fundó el llamado Movimiento del Sombrero.
Las consignas que los seguidores de Manzo gritaban eran: “Carlos no murió, el Gobierno lo mató”. En un inicio la marcha-protesta transcurrió de manera pacífica, sin embargo, al llegar al Zócalo, un grupo de encapuchados del llamado Bloque Negro desató la violencia, generando un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad que dio por resultado 120 personas lesionadas (100 policías y 20 civiles) y 40 detenidos, estos últimos ajenos al Bloque Negro.
Resulta extraño que grupos de personas del llamado Bloque Negro aparezcan en todas las protestas que la población civil hace contra el Gobierno de México.
Lo mismo sucedió en movilizaciones anteriores y durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, incluyendo las manifestaciones que los agricultores de Chihuahua realizaron en el año 2020 al oponerse a la indebida extracción de agua que el Gobierno Federal estaba haciendo en las principales presas de las que depende gran parte del riego de los sembradíos y plantaciones chihuahuenses.
Todo indica que la aparición de estos grupos sospechosos forma parte de una sistemática acción de infiltración de vándalos, que se realiza cada vez que hay manifestaciones y protestas públicas para plantear exigencias y señalamientos que incomodan y ponen en evidencia a los gobiernos emanados de Morena.
Cuando se efectuaron las manifestaciones agrícolas ocurridas en julio de 2020, en Delicias, Chihuahua, el líder agrícola y entonces diputado federal por el PT, Heraclio “Yako” Rodríguez dijo: “Yo estoy seguro que los agricultores no fueron quienes quemaron todo, a lo mejor una que otra troca, pero no los edificios,… eso es obra de otra gente y lo peligroso de esto es que esos trucos se hacían allá por los 70, cuando el gobierno infiltraba las movilizaciones para provocar el desorden y justificar la represión ante la sociedad, y hoy volvemos a las viejas prácticas del régimen”.
De estas evidencias surge la suspicacia sobre la actuación gubernamental. Necesariamente tenemos que preguntarnos si el Gobierno de México actúa perversamente mediante la infiltración de grupos de mercenarios pagados e instruidos para deslegitimar y desprestigiar a los auténticos movimientos de los ciudadanos. ¿Estamos viviendo una perjudicial regresión?. ¿Está naciendo en México una dictadura en la que a los mexicanos se nos proihibe el ejercicio de nuestras libertades y derechos humanos?. ¡¡No lo permitamos!!.
Miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua, A.C.

