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No mentir, no traicionar, no robar;… una narrativa demagógica

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Por Carlos JARAMILLOO VELA

CHIHUAHUA CHIH.- “No mentir, no traicionar y no robar”, es la frase populista con la que Morena ha querido venderse ante la sociedad mexicana. Sin embargo, el desempeño gubernamental mostrado por ese partido desde que accedió al poder en el año 1918, ha hecho que resulte cuestionable esta expresión utilizada reiteradamente en su discurso por la extrema izquierda que hoy gobierna a México. Los hechos demuestran que Morena en realidad está muy lejos de hacer lo que dice.

Para muestra hay varios botones: el fraude en SEGALMEX; el escandaloso caso de corrupción conocido como Huachicol fiscal; los contratos entregados a los amigos de los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, en las obras del Tren Maya, el Tren Transístmico y la Refinería Dos Bocas, y los sospechosos sobre costos que estas obras tuvieron, al costar más del doble de lo presupuestado; la “Mega farmacia”, que fue un mega engaño, porque solo produjo una enorme bodega vacía y un considerable desabasto nacional de medicamento; y la falsa promesa de convertir a México en una potencia médica (“estaremos mejor que Dinamarca” solía mentir AMLO); son evidencias del falso discurso demagógico, aún vigente, que inició Andrés Manuel López Obrador. Los hechos contradicen a los gobernantes morenistas; su incongruencia es evidente, pues dicen una cosa y hacen otra.

Durante su gobierno, la actual presidenta, Claudia Sheinbaum, discípula predilecta y sucesora de AMLO, quien está empeñada en construir lo que ella llama “el segundo piso de la Cuarta Transformación”, no ha dudado en continuar utilizando la demagógica frase “no mentir, no traicionar y no robar”, a pesar de que sigue siendo evidente que el morenismo no da muesttras de estar dispuesto a cumplirla. Los recientes casos del fatal descarrilamiento del Tren Transístmico, y el derrame de petróleo en el Golfo de México, ponen en evidencia no solo el engaño que el gobierno continúa cometiendo para ocultar la verdad de los hechos, sino también el manejo irregular de los recursos financieros del país.

Sobre las investigaciones del accidente ferroviario, la Fiscal General de la República, Ernestina Godoy, ha cerrado el caso diciendo que la causa del desarrilamiento fue el exceso de velocidad (60 kilómetros por hora).

Sin embargo, las opiniones de analistas políticos, periodistas y técnicos especialistas en vías férreas y trenes, coinciden en señalar que en el siniestro concurrieron otras causas, pues tanto la vía como el tren eran obsoletos y no reunían las condiciones técnicas y de seguridad que en la actualidad se exigen.

El trazo de la vía tenía un siglo de haberse efectuado, pues se construyó en la época de Porfirio Díaz, mientras que los vagones eran de segundo uso, y tenían una antigüedad de 40 años, cuando AMLO inauguró el Tren. Además, en esta obra estuvo involucrado como “supervisor” uno de los hijos del expresidente López Obrador, así como un cercano amigo de aquél, quien fue beneficiado con millonarios contratos durante la realización de los trabajos.

Respecto al derrame de petróleo en el mar del Golfo de México, que generó contaminación de sus aguas y de las playas de varios estados como Tamaulipas, Veracruz y Tabasco, así como la afectación a un considerable número de familias de pescadores, y a empresas turísticas y pesqueras, la presidenta Sheinbaum y su gobierno han mantenido una actitud evasiva, evitando revelar y reconocer la causa del derrame de hidrocarburo, a pesar de que ya han pasado semanas desde su acontecimiento. Incluso cuando un periodista preguntó sobre el origen del derrame a uno de los funcionarios involucrados en las investigaciones, el servidor público le contestó diciendo que no podía dar información.

Algunos analistas y conocedores de la materia petrolera afirman que la contaminación pudo haberse originado por fugas en las instalaciones marítimas de PEMEX, a las que durante los últimos años no se les ha dado mantenimiento. A pesar de esto, el Gobierno Federal mantiene una actitud hermética, negándose a informar con veracidad a los mexicanos sobre la realidad del derrame de petróleo. Es evidente que la frase “No mentir, no traicionar y no robar”, con la que se han querido identificar los gobiernos de Morena, es solo una estrategia discursiva de carácter demagógico.

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Miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua, A.C.