Mucha violencia, mucha grilla, y mínimos resultados

.

El inicio de la administración de Javier Corral fue un verdadero baño de sangre con más de cien ejecutados a la fecha, que si bien no se le pueden atribuir completamente a él, sí pudo tener preparado para implementar de inmediato un plan de contingencia, en vez de pensarla tanto para comenzar a actuar.

El Gobernador ahora habla de intensificar los operativos en los cuales "con inteligencia" participan los tres niveles de gobierno para reducir la violencia, esfuerzo que, al menos hasta el fin de semana y tras múltiples masacres, no ha rendido frutos.

Llama la atención también el que el Gobernador se niegue a incluir a los militares en las células mixtas de Ciudad Juárez, ya que si bien no son unas peritas en dulce, por lo menos tienen estrictos controles para quienes se salgan del huacal.

En la época de mayor violencia en Ciudad Juárez, a quienes se atribuyó principalmente que se disparara de mayor manera la criminalidad fue a los policías federales. La verdad es preferible tener militares patrullando las calles que los policías federales.

En la arena política (no podía ser de otra manera dada la personalidad grilla del Gobernador) los ramalazos están a todo lo que dan. Fermín Ordóñez ya hasta anda diciendo que los hermanos Corral son los causantes de la violencia en el estado.

Para pronto salió la presidenta del Congreso, la panista Blanca Gámez, a decir que ni al caso, que la violencia es heredada y que los malos pasos de los hermanos del Gobernador son cosa del pasado.

Por cierto entre las ocurrencias para detener la criminalidad debe mencionarse la puntada -ya descartada- de armar a la población, lo cual por lógica traería muchos más hechos violentos por cualquier incidente menor.