CHIHUAHUA CONVERTIDO EN ESTADO ROJO



La ahora diputada local Diana Karina Velázquez fue muy clara al exponer la situación que guarda el estado de Chihuahua y la parálisis en la que lo tiene sumido el gobernador panista Javier Corral Jurado.

La legisladora se fue duro y a la cabeza y señaló que Chihuahua se ha convertido en “el estado rojo”, en alusión a los centenares de ejecuciones que se han dado desde que asumió su mandato el pasado octubre.

Las cifras difieren, algunos medios informativos señalan que son 685, mientras que otros cuentan casi 900, más lo que aparezca (todos los días).

Quien fuera la presidenta estatal del Partido Revolucionario Institucional en la era Duarte, también señaló la destitución arbitraria del Presidente del Tribunal Superior de Justicia, así como la del titular del Instituto Chihuahuense para la Transparencia; la Auditoría Superior del Estado e incluso en el mismo Tribunal Estatal Electoral.

Tales organismos “autónomos” han visto vulnerados sus estatutos en algunos de los casos, por instrucciones directas del Ejecutivo Estatal, señaló la diputada.

En el renglón de seguridad, lo que tanto cacaraqueaba el ex gobernador Duarte como su máximo logro, “la seguridad” que según el logró aplacar es ahora la pesadilla de Javier Corral.

Es evidente que la situación ahora es peor incluso ahora que en la etapa de su antecesor, enfrentamientos de grupos criminales a plena luz del día, enfrentamientos por horas y una rampante inseguridad en la sierra de Chihuahua.

No han de ser pocos quienes se jalen ahora los cabellos de la cabeza al haber elegido al panista que no tenía ninguna experiencia previa en gobernar.

Los chihuahuenses ahora somos quienes estamos pagando los platos rotos.

Más grave aún es que no se observan avances, se observa un gobernador errático, sin capacidad de negociar.

Por ejemplo los docentes del Colegio de Bachilleres ya se le subieron, no aguantaron su estilo autoritario, sus imposiciones y en un dos por tres le montaron una huelga.

Ya lo hicieron doblar las manos y por lo visto ese va a ser el tenor de hoy en adelante, ya le hallaron el modo y saben como doblegarlo.

Y en cuanto a obra pública, pues nada de nada, no ha anunciado ninguna obra en beneficio de la población, ni siquiera la obra que habrá de marcar su mandato.

Por si fuera poco, el ultramoralista Corral ahora también se ve envuelto en líos de faldas, serán verdad o no los rumores de infidelidad, sólo a los involucrados les incumbe, aunque eso sí, no deja de ser un distractor.

A Corral le faltan escasos días para completar sus primeros seis meses y su principal promesa de campaña “encarcelar a su antecesor César Duarte” se ve muy difícil.

Esperemos a ver que pasa… la verdad (como dice la canción) se está viendo lento… cada vez más lento.