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Partidos “partidos”  | El disenso fortalece la democracia 

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  •   El disenso fortalece la democracia 

Por José Luis JÁQUEZ BANDERRAMA

CHIHUAHUA CHIH.- Los partidos políticos de México atraviesan por severa crisis de credibilidad, principalmente a causa de la división, corrupción y malos gobernantes.

La confrontación en los partidos no es una base posible para la democracia, ni de hecho para ninguna comunidad política. El conflicto lleva a la guerra interna y a la secesión como “única solución”. Según el diccionario, una secesión es el acto de retirarse de una organización, unión o entidad política.

Por ello, la necesidad de una visión pluralista, con proyecto integral de nación, donde tiene cabida el disenso. El disenso se relaciona tanto con el consenso como con el conflicto, pero no coincide con ninguno de ellos.

La Real Academia de la Lengua define que el origen etimológico de disenso se halla en el vocablo latino dissensus. El disenso alude a una discrepancia, una desavenencia o un desacuerdo sí el gobernante no funciona. Esto es común en las democracias avanzadas.

Algunos ejemplos: Hay disenso respecto a cómo un gobierno enfrenta la crisis de seguridad o económica. En un grupo político o empresarial, el disenso fortalece el diálogo y el fin determinado.

Concretizando, el disenso surge por un disentimiento. Es cuando no hay coincidencia con el sentir o con la opinión de alguien.

En los gobiernos “totalitarios“ o dictatoriales, regularmente no avalan el disenso, mejor recurren a censurar las críticas y señalar a los mensajeros como enemigos del sistema o del “cambio social”. Este comportamiento también se da en las empresas privadas o en otras organizaciones.

Los partidos como conductos de expresión

Ahora bien, un partido (parte de un todo, no facciones) necesariamente, deben ser conducto de expresión, puesto que vinculan al pueblo a un gobierno.

Los partidos se convirtieron en medios de expresión a lo largo del proceso de democratización de la política. Así de claro, pero ahora están fallado terriblemente, ya que van muy divididos al proceso de 2024.

Legalmente, es el único tipo de organización que puede traducir en hechos la idea del gobierno.

La transición en México

Los investigadores mexicanos Ricardo Becerra, Pedro Salazar y José Woldenberg, en su libro “La Mecánica del Cambio Político en México” ( México 2000) señalan que por transición se entiende varias cosas. En primer lugar, un tipo de cambio político distinto a una “revolución”. Es decir, un cambio que no es súbito, generalmente se desenvuelve por etapas y en el cual la línea entre el pasado y el futuro está sujeta a los vaivenes de las fuerzas políticas.

En segundo lugar, un cambio negociado donde los actores no tienden a las rupturas definitivas y son capaces de dialogar y establecer compromisos. En tercer lugar, la transición es un proceso en el cual, típicamente, la negociación se centra en “las reglas del juego”: Ellas están definidas y hacen la parte medular del litigio político.

Ninguna de las fuerzas políticas fundamentales ha buscado la violencia como medio para llegar al poder (ójala jamás ocurra). Los resultados electorales han tenido el aval de un órgano electoral confiable, en este caso el Instituto Nacional Electoral. Y se respalda en una buena ley en materia electoral.

Llegamos -afirman los escritores- simplemente a un sistema democrático, donde el voto del ciudadano de a pie decide lo fundamental en política: Quién gobierna.

Las elecciones se convirtieron en la llave del cambio político de México, ya que se volvieron cada vez más competitivas.

Los códigos de entendimiento cambiaron. Y ninguna fuerza pudo ya arrogarse la representación de la nación entera.

La pluralidad se convirtió en la palabra clave de la lucha y la convivencia política. Este es el camino. ¿Usted qué opina?