La Columna
- Dictaduras de Venezuela, Cuba e Irán… con la vara que midieron fueron medidos
Por Carlos JARAMILLO VELA
CHIHUAHUA CHIH.- Desde su arribo al poder, los gobiernos de Morena han actuado a contrapelo de los principios democráticos, erosionando las estructuras juridico-politicas e institucionales que garantizaban el ejercicio de los derechos y libertades fundamentales de los mexicanos.
Esto comenzó durante el mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador, y ha continuado bajo la conducción de la actual mandataria y discípula política de aquél, la presidenta Claudia Sheinbaum.
El objetivo de tal desmantelamiento del Estado mexicano es asegurar la perpetuidad en el poder paraMorena y la élite que lo dirige-Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López, Luisa María Alcalde, Andrés Manuel (“Andy”) López Beltrán, Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard, Ignacio Mier, Mario Delgado, entre otras y otros.
Hoy, el llamado “Plan B” de la reforma electoral, propuesto por la presidenta Sheinbaum, confirma la marchasistemática del incesante avasallamiento emprendido por la oligarquía morenistacontra la justicia y las instituciones del país.
Dicho plan pretende modificar el artículo 35 Constitucional, para eliminar la prohibición que impide someterla materia electoral a procedimientos de consulta ciudadana; asimismo, el proyecto formalmente planteado por la presidenta -cuyo verdadero autor intelectual es Andrés Manuel López Obrador-, busca permitir que en las elecciones intermedias del año 2027, la misma Claudia Sheinbaum se someta consultasobre revocación de mandato.
Es claro que el propósito es poner a Claudia Sheinbaum en la boleta electoral, para permitirle que haga campaña a favor de las y los candidatos que sean postulados por Morena.
El desgaste que registra Morena, y que los morenistas conocen, es sabido por todos los mexicanos. Por tal razón, al régimen morenista le urge efectuar reformas constitucionales que le favorezcan, para mantenerse en el poder mediante procesos electorales en los que su participación sea formalmente lícita, pero verdaderamente autoritaria, injusta y antidemocrática.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es, sin duda, controversial y polémico, y ha estado sujeto a críticas por su forma de conducirse. Donald Trump es un político que no utiliza habitualmente las buenas formas de la política y la diplomacia, pues por lo general asume una postura arrogante ante sus propios conciudadanos y ante la comunidad internacional.
Aunque es evidente que Trump tiene detractores, no faltan apologistas que lo apoyan, ya sea porque comulgan con sus posturas extremistas, o porque entienden que algunas de las decisiones tomadas por él, han sido motivadas por circunstancias en las que no había alternativa para actuar de otra manera.
Entre los hechos más trascendentes y controversiales protagonizados por Trump, se encuentran: el operativo de Invasión en Venezuela, desplegado para aprehender y sacar de ese país al dictador Nicolás Maduro; el severo bloqueo energético, comercial y político ejercido contra Cuba, con el propósito de derrocar a la dictadura comunista de la isla; y la intensa guerra que, en alianza con Israel,ha desatado contra Irán, con el objetivo de eliminar alasanguinaria dictadura teocrática y terrorista que por años ha mantenidoazotado a ese país.
En los señalamientos formulados contra la manera de proceder de Donald Trump en estos tres emblemáticos casos de Venezuela, Cuba e Irán surge como argumento central la flagrante violación al derecho internacional que regula las relaciones entre países, en virtud de los tratados internacionales que garantizan la no intervención y el respeto a las soberanías respectivas.
El razonamiento fundamental de dichas críticas es válido, sin embargo,igualmente válido es el contraargumento que señalaque antes de que Trump se enfrentara a Nicolás Maduro, el ayatola Alí Jameneí y Miguel Díaz Canel (Raúl Castro y el extinto Fidel Castro), estos tiranos durante décadas violaron permanente y flagrantementetanto el derecho internacional como los derechos humanos de sus gobernados.
El mundo entero sabe queel presidente estadounidense no habría tenido éxito si hubiera intentado utilizar los mecanismos diplomáticos, para restablecer en esos países el respeto a los derechos humanos y las libertades democráticas.
Ante tal situación Trump no tuvo alternativa, y recurrió al uso de la fuerza. Es sabio el refrán que afirma: “con la vara que miras serás medido”.
Miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua, A.C.

