LA PROMOCIÓN anticipada del alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla Mendoza, ya no sólo en espectaculares o bardas, da pie a dos condiciones políticas: o está autorizado por la gobernadora María Eugenia Campos Galván, o está en plena rebeldía.
Desde hace más de un año, el alcalde de la capital ha aparecido en espectaculares, sobre todo en Chihuahua y Ciudad Juárez, bajo el permitido engaño de promocionar una entrevista periodística que, al final del día, resulta un fiasco que ya nadie se traga… salvo la autoridad electoral, que curiosamente no sanciona porque existe una laguna legal.
En el desfile del 20 de noviembre aparecieron tres o cuatro pequeños contingentes de promoción y apoyo a Marco Bonilla; en apariencia, la gobernadora Campos se molestó y pidió respeto para la conmemoración, que en teoría no está diseñada para promoción político-electoral.
Bonilla se deslindó de tales manifestaciones, pero en política no hay casualidades ni sorpresas… quizá sólo sorprendidos.
El sábado aparecieron caravanas de la Red “Que Bonilla es Chihuahua” en por lo menos 15 municipios de la entidad, que culminaron en concentraciones de apoyo a Bonilla Mendoza.
El alcalde nuevamente se desvinculó de esas eventualidades de promoción a su persona, como si hubiesen sido manifestaciones espontáneas. Tampoco -hay que decirlo- se esperaría que las aceptara como estrategia propia o de su equipo cercano.
La relación entre la gobernadora y el alcalde no está en los mejores términos, aunque tampoco existe una confrontación abierta, y suponemos que ni cerrada.
En la política tradicional, cualquier movimiento de este tipo debe tener la autorización del mandatario en turno; no hacerlo es caer en rebeldía, y las consecuencias se pagan. No es la primera vez que ocurre: algo parecido sucedió entre Patricio Martínez y Reyes Baeza, y entre Reyes Baeza y César Duarte, por ejemplo.
Lo que acontezca antes de que concluya el año será fundamental para entender qué está sucediendo de fondo. Por lo pronto, todo apunta a que Bonilla no dará reversa, con o sin permiso.
POR LO PRONTO -como le anticipamos- este día habrá una movilización de transportistas y productores en todas las carreteras del país, así como en aduanas y vías férreas. Se trata de un multibloqueo nacional en por lo menos 25 estados de la República.
Existe un evidente hartazgo en estos sectores por la omisión o inacción del Gobierno Federal, que no actúa y que de todo culpa al pasado, a los conservadores, a sus adversarios o a los medios de comunicación.
Los transportistas de carga son extorsionados, despojados de sus unidades y pertenencias, y hasta asesinados. Los campesinos están en pleno abandono: sin recursos federales, castigados en los precios de sus productos, obligados a pagar cuotas, también asesinados y ahora los quieren despojar del agua.
Vaya negro panorama para estos sectores que son la base de la alimentación del país y del desarrollo económico “sobre ruedas”.
El Gobierno Federal sólo piensa en el control del país y la concentración de la riqueza. De lo demás, poco o nada.
EL CIERRE la frontera para la exportación de ganado del norte del país hacia Estados Unidos ya cumple un año, y no hay visos de solución en el corto plazo.
El cierre fue generado por la aparición de la mosca del gusano barrenador en el sur del país y ha permanecido desde entonces, con un solo, y fallido, intento de reapertura.
El problema central -dicho por Estados Unidos- es que ganado infectado sigue ingresando a México por la frontera sur, sin ningún control fitosanitario y con la negativa del Gobierno Federal a sellar la frontera.
En un año, las pérdidas para el sector agropecuario superan los mil millones de dólares, afectando sobre todo a Tamaulipas, Nuevo León, y marcadamente a Sonora y Chihuahua.
No existe voluntad del Gobierno Federal para subsanar la deficiencia fitosanitaria, y mientras no suceda, Estados Unidos no va a ceder para la reapertura de la frontera. Así de sencillo.

