La Columna
Por Carlos JARAMILLO VELA
CHIHUAHUA CHIH.- La reforma electoral propuesta por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha sido motivo de constantes polémicas. Todas las opiniones versadas sobre la materia coinciden en rechazar dicho proyecto en virtud de su evidente carácter autoritario y antidemocrático.
En verdad esta iniciativa busca realizar un anhelo incumplido que el ahora expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, intentó concretar en su gestión sin lograrlo, porque los partidos de oposición en el Congreso de la Unión y la anterior SCJN -la auténtica e independiente- se lo impidieron.
Hoy, su discípula y sucesora, Claudia Sheinbaum, pretende conceder a su mentor político el último y más preciado de sus deseos, para consolidar un proyecto político-ideológico basado en el desmantelamiento gradual de las bases jurídico-políticas que conformaban el modelo constitucionalgarante de las libertades y democracia de México.
A este progresista y liberal modelo que mediante el consenso efectuado entre el PRI y los partidos de oposición se había construido gradualmente durante los últimos 40 años previos a la llegada al poder de la llamada 4T, Morena lo ha venido destruyendo de manera sistemática y sectaria, desde hace 7 años, para provecho propio y en detrimento de los derechos y libertades fundamentales de todos los mexicanos.
La pretendida reforma electoral tiene por objeto entronizar a Morena en el poder, debilitando la capacidad de competencia de los otros partidos políticos, incluyendo a sus aliados, PT y PVEM.
La reforma intenta alterar las reglas constitucionales y legales para facilitar al régimen morenista su perpetuación en la conducción política de México a través del control electoral del país.
En un iniciola presidenta Sheinbaum planteó en la reforma la desaparición de la figura de legisladores de representación proporcional (senadores y diputados plurinominales), así como una disminución al presupuesto para los partidos, la eliminación del Programa de Resultados Preliminares (PREP) del INE, y la reducción del presupuesto al INE.
Al conocerse estas líneas generales de la iniciativa, el PT y el PVEM, aliados de Morena, manifestaron su rechazo a la propuesta. Sin el votode sus aliados, Morena no puede obtener la mayoría calificada necesaria para que se apruebe en la Cámara Baja la reforma.
Ante la falta de concordancia con su planteamiento, Sheinbaum y sus colaboradores se vieron obligados a modificar el proyecto, conservando la figura de candidaturas a diputaciones plurinominales, pero introdujeron en ésta cambios sustanciales que tampoco agradarona sus aliados, ni al resto de los partidos políticos.
Durante los últimos días han sido muy claras las expresiones que confirman el rechazo adicho proyecto de reforma electoral, que la presidenta ha pretendido vender bajo la argucia de un supuesto ahorro a las finanzas públicas.
Reginaldo Sandoval Flores, Coordinador del PT en la Cámara de Diputados dijo el 3 de marzo:“No vamos en el retroceso a la democracia, no vamos”, y advirtió que México corre el riesgo de regresar al régimen de un partido único.
Por su parte, el Coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, ha admitido que las negociaciones respecto a la reforma electoral de los morenistas “se han puesto difíciles”.
Así, bajo un escenario de controversia y falta de consenso han transcurrido las últimas semanas, sin que Claudia Sheinbaum y su partido logren concitar el apoyo de sus otrora incondicionales aliados legislativos.
Este notorio desacuerdo va más allá del contraste entre posturas y visiones electorales distintas. Es el comienzo de un desgaste que el mismo régimen morenista se ha provocado a sí mismo.
La ciudadanía y la mayoría de los partidos políticos ven con indignación los reiterados abusos que Morena ha cometido durante el actual sexenio, mediante la indebida sobrerepresentación que se adjudicó en la Camara de Diputados, para perpetrar, del modo en que lo ha venido haciendo, la modificación de los preceptos constitucionales, con un claro sentido de apropiación de las leyes e instituciones del país, para beneficio y afianzamientode una oligarquía.
La reforma electoral es una deformación contra la ley y los principios de la democracia; los ciudadanos y los partidos políticos lo saben; por ello no se aprobará.
Miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua, A.C.
