Por Luis SILVA GARCÍA
CD. JUÁREZ CHIH.- “Cuando el nombre de un jefe, capo, líder o cabecilla de un cártel de la droga se ha hecho público y ya todos hablan de él, es porque ya no les sirve para el negocio y a esas alturas ya ha sido suplantado por otro que es el que opera en la sombra del anonimato, elemento muy necesario para el éxito de esas operaciones”.
El que me hablaba es un experto en la materia: Mayor del Ejercito Mexicano, mando de la Policía Judicial Militar y grupos especiales por muchos años, algún tiempo delegado de la entonces Procuraduría General de la República en algunos estados; un militar patriota y honesto, sin duda. Por cierto, desaparecido desde hace más de 20 años; nadie sabe que pasó con él.
Concluyendo de su dicho, los nombres conocidos, que más que como jefes de bandas criminales se fijan en el ideario popular como personajes de telenovela, sean desde Al Capone, Pablo Escobar Gaviria, Amado Carrillo Fuentes ‘El Señor de los Cielos`, por citar unos nombres históricos y reconocidos internacionalmente, o bien hasta los locales como Gilberto Ontiveros`El Greñas´ en Cd. Juárez, o Crispín Borunda en Satevó, o los que usted conozca, si los nombra, es porque ya están de bajada en el negocio.
Todos son solamente una cortina de humo para para satisfacer el morbo general, soportada por los intereses de las bandas, apuntalada por casi todos los empoderados en turno en la autoridad, que reciben su tajada, y promocionada por muchos medios de comunicación, que también cobrarán su cuota, y detrás de dicha cortina, detrás en tiempo y en forma, sigue próspero el negocio dirigido por unos nuevos jefes locales que nadie menciona, aún.
Por eso me causa gracia y tristeza que en los Estados Unidos afirmen que están resolviendo el problema del narcotráfico porque procesan a `El Mayo´ Zambada y van, con toda su fuerza redentora, sobre más de 60 cabecillas mexicanos del narco.
Con eso no le hacen ni cosquillas a las operaciones que surten de droga a su amado territorio;y es claro que existen complicidades oficiales y extraoficiales de uno y de otro lado de la frontera, a todos niveles, como se demuestra por el éxito ininterrumpido de esos negocios.
Para finales del año 2003, cuando estaba en ciernes el cambio de poderes estatales en Chihuahua, el gobierno que salía logró algo inusitado: reunir a las principales cabezas del negocio del narco en el país; ahí estaban Juan José Esparragoza Moreno `El Azul´, Joaquin Guzmán Loera `El Chapo´ y Vicente Carrillo Fuentes `El Viceroy´, listos para velar por la continuidad de sus negocios turbios en la frontera con Estados Unidos.
El gobierno ofreció garantizar el paso de su mercancía por el estado a cambio de apoyar al candidato oficial y evitar que pudiera ganar la elección la oposición; la condición del mismo gobierno fue que fueran cambiados todos los jefes locales de los cárteles. Ya estaban muy vistos y desgastados, se dijo entonces.
Así fue efectivamente, ganó el candidato oficial, llevó en buena medida la fiesta en paz y se cuidó escrupulosamente su imagen; mientras que los jefes del negocio de trasiego y operaciones locales de droga fueron suplantados por otros en esa época.
El corredor de droga que sube desde el centro norte de México hasta el centro sur de Estados Unidos, y de ahí desparrama la distribución hacia todo el país del norte y especialmente a las grandes urbes del oeste y del este, sigue siendo uno de los mercados más prósperos del narcotráfico a nivel mundial, sin que se genere tanto escándalo como en otras regiones del mundo y de México.
Durante los últimos 20 años, en nuestro país, las noticias más sonadas del tema de la droga se han concentrado en estados como Sinaloa, Baja California, Tamaulipas, Jalisco y hasta la propia Ciudad de México, mientras que los hechos de Chihuahua y particularmente de Ciudad Juárez ya no han tenido el mismo nivel de escandalo que en los años 1990s, sin que ello signifique que no pase nada.
En tanto que nombres de cárteles como el Jalisco Nueva Generación, Los Menchos, Los Sapos, Santa Rosa de Lima, Caballeros Templarios, Del Golfo, De Sinaloa, van y vienen en las noticias rojas de día y de noche, con sol y con luna, con nubes y con viento, y permanentemente, el denominado Cártel de Juárez y sus diversas denominaciones continúan trabajando con un sesgo de sigilo en ese corredor que mencionamos arriba.
El negocio del narcotráfico es aún más amplio de lo que nos presentan las noticias y de lo que nos imaginamos; el movimiento de la droga tiene una conexión con los mercados ilegales de Europa y de Asia, desde donde se planean y financian las operaciones que vienen a desembocar en la entrada de la droga al gran mercado de los Estados Unidos.
Los verdaderos capos no son estos que aparecen en las historias que nos presentan hasta con hilaridad, un tanto distractoras, sino los que están detrás de ellos moviendo los hilos como en teatro guiñol, y me parece que la identidad de ellos nunca será revelada.
Y el país norteamericano es parte de ese escenario montando,en teatro guiñolque protege al narcotráfico, y claro que en toda la cadena del negocio todos los participantes reciben sus beneficios, por supuesto. Faltaba más.

