AGENCIAS
WASHINGTON, D.C. – En un nuevo episodio de fricción diplomática, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció este viernes su retórica contra México al afirmar que las organizaciones del narcotráfico ejercen un “dominio territorial y político” en amplias regiones del país vecino. Ante este panorama, el mandatario anunció una nueva etapa en su estrategia de seguridad que priorizará el cierre total de la frontera terrestre.
Durante un mensaje centrado en el combate al fentanilo, Trump aseguró que su administración ha logrado neutralizar el 97% del tráfico de drogas por vía marítima. “Ahora vamos por tierra”, sentenció, subrayando que la frontera con México es el siguiente objetivo crítico de su ofensiva antidrogas.
El líder republicano calificó a México como el «epicentro» de la actividad criminal en el hemisferio occidental, acusando a la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum de falta de contundencia. Esta narrativa no es nueva; desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha incrementado la presión política, utilizando como palanca el tráfico de fentanilo y las recientes investigaciones del Departamento de Justicia que vinculan a políticos mexicanos con el Cártel de Sinaloa.
Incluso, desde 2025, informes sugieren que el Pentágono ha evaluado escenarios de acción directa contra grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ante la posibilidad de que Washington los declare formalmente como organizaciones terroristas.
México responde: “Cooperación sí, subordinación no”
La respuesta desde Palacio Nacional no se hizo esperar. La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó las acusaciones, señalando que el discurso de Washington tiene tintes electorales y políticos.
“México mantendrá la cooperación, pero sin aceptar subordinación ni violaciones a nuestra soberanía”, declaró la mandataria en su conferencia matutina.
Sheinbaum defendió su estrategia de seguridad presentando cifras que incluyen el desmantelamiento de 2,500 laboratorios clandestinos y una reducción del 50% en ciertos indicadores de violencia. Asimismo, la presidenta devolvió la presión al recordar que Estados Unidos es el principal proveedor de las armas que empoderan a los cárteles y que su crisis interna de consumo de drogas es el motor económico de la violencia.
El choque discursivo ocurre en un momento de alta vulnerabilidad para ambos países. México se mantiene como el principal socio comercial de EE. UU., pero la sombra de estas tensiones amenaza con oscurecer la próxima revisión del T-MEC programada para julio de 2026.
Mientras Trump cierra filas con su base bajo la promesa de una frontera “blindada”, Sheinbaum ha convocado a los legisladores de su coalición para formar un frente unido en defensa de la soberanía. El equilibrio entre la interdependencia económica y la soberanía nacional parece hoy más frágil que nunca.

