La Columna
- Imputaciones a Rocha Moya y coacusados: cada vez más sólidas
Por Carlos JARAMILLO VELA
CHIHUAHUA CHIH.- De nuevo, el icónico Asilo para Adultos Mayores “El Bocado del Pobre”, refrenda la proactividad y determinación que le caracterizan en su afán por mantener viva su vocación de ayuda a los más vulnerables y desamparados. Comprometida, como lo ha estado siempre con indigentes y personas de la tercera edad, esta emblemática y centenaria institución de la Ciudad de Chihuahua mantiene vigentes los mecanismos de autofinanciamiento que le han permitido ser una de las casas de asistencia social más reconocidas en nuestro Estado.
Durante la presente semana, Sor Francoise Tatsio y sus demás compañeras religiosas, administradoras del Asilo, convocaron a una rueda de prensa en la cual dieron a conocer los proyectos y actividades del albergue, entre los que figura la Tradicional Venta Decembrina de pavos y piernas de cerdo, para contribuir al sostenimiento del benemérito establecimiento. Apoyemos a “El Bocado del Pobre”; con nuestra ayuda protegemos a los más necesitados.
Gran polémica desató la reasunción del cargo por parte de Rubén Rocha Moya el Gobernador de Sinaloa, con licencia, quien retornó a su cargo el viermnes 21 de agosto, de luego de 112 días de separación en virtud de la solicitud de detención y extradición formulada a México por el gobierno de Estados Unidos, debido a cargos por vínculos con el crimen organizado, contra el controvertido mandatario y otros nueve funcionarios y exfuncionarios.
Rocha Moya es un personaje cercano al expresidente de México, Andres Manuel López Obrador a quien se le considera el verdadero poder detrás de Claudia Sheinbaum, actual presidenta de México y discípula predilecta de López Obrador.
Cuando la Casa Blanca solicitó la extradición de Rocha Moya, la maquinaria política morenista salió en defensa de éste, siendo la presidenta Sheinbaum la primera en argumentar a su favor, exigiendo al gobierno de Donald Trump “pruebas”, para entregar al gobernante acusado.
Gobernadores y líderes parlamentarios alineados al oficialismo también virtieron expresiones de respaldo al mandatario sinaloense, intentando proteger su cuestionada imagen.
Sin embargo, pocos días después de la acusación estadounidense, el general Gerardo Mérida Sánchez, ex Secretario de Seguridad Pública de Sinaloa, y coacusado con Rocha por los mismos cargos formulados a éste, se entregó a las autoridades estadounidenses aceptando colaborar con ellas como informante y testigo protegido. Tal hecho hizo evidente la veracidad de las acusaciones del gobierno norteamericano. Por su parte México, a través de la Fiscalía General de la República, trató de cubrir las apariencias “abriendo investigaciones” contra Rocha Moya y el resto de los acusados, “citando” a “declarar” al Gobernador, pero todo fue solo una simulación. Pues la 4T jamás se investiga a sí misma, como bien afirma el periodista Ciro Gómez Leyva.
Así, el Gobernador reclamado por la justicia estadounidense permaneció más de tres meses separado de su cargo, hasta que la FGR logró la detención de Fausto Corrales R., testigo clave de lo ocurrido en la reunión efectuada en julio de 2024, a la cual supuestamente acudió el gobernador Rubén Rocha, y en la que fueron cometidos el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada, y el asesinato del diputado Héctor Melesio Cuen.
Rocha Moya siempre ha negado su participación en ese histórico encuentro de los líderes del Cartel de Sinaloa. No obstante ello, dos días después de la captura de Corrales, el Gobernador con licencia decidió regresar a la gubernatura, para ampararse bajo el fuero que el desempeño del cargo le aseguraba.
Aunque en la selecta cofradía creada por Andrés Manuel López Obrador nadie actúa sin autorización de éste, ni transgrede la disciplina impuesta por el expresidente, Rubén Rocha Moya tomó la “decisión personal” para regresar al Gobierno de Sinaloa. En consecuencia, la presidenta Sheinbaum, funcionarios, gobernadores, legisladores y demás integrantes de aparato oficialista que ha protegido al citado gobernante, ahora se “deslindaron” de él por considerar que su decisión había sido “personal”.
Aunque es difícil suponer que Rocha Moya actúe sin previa consulta con su principal correligionario y protector, Andrés Manuel López Obrador, tal vez en esta ocasión sí retomó su puesto movido por su autodeterminación.
Los deslindes que giraron alrededor del sinaloense parecen ser una maniobra política para control de daños. Lo cierto es que cada día cobran mayor solidez las imputaciones formuladas por Estados Unidos, contra Rocha Moya y los demás acusados, aunque la presidenta Sheinbaun continúe pidiendo “pruebas”, para entregar a su camarada de partido.
Miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua, A.C.


