EL ALCALDE de la capital Marco Bonilla Mendoza puso en funcionamiento el Puente de la Nogales, con lo que entregó la segunda de las tres megaobras programadas para este año y los primeros meses de 2027.
Con ello, la administración municipal avanza en uno de los compromisos de infraestructura que buscan dejar una huella visible en la ciudad antes de que el alcalde cambie de escenario político.
La tercera obra, considerada también una de las insignias de la administración, quedaría concluida entre febrero y marzo del próximo año. Se trata de un proyecto de alta ingeniería, un puente colgante, atirantado y curvo que conectará el canal del Chuvíscar con el Periférico de la Juventud y que, por sus características, pretende convertirse en una de las nuevas referencias urbanas de Chihuahua capital.
Pero mientras las obras avanzan, también comienza a moverse el calendario político. Lo que sigue es el informe de gobierno de Bonilla, que podría ser el segundo o quinto, dependiendo de la interpretación administrativa de su gestión, y que tendrá como principal contenido un recuento de las acciones realizadas por el Ayuntamiento.
Después del informe, programado para el 4 de septiembre, vendría el siguiente movimiento: la solicitud de licencia del presidente municipal. Bonilla ha señalado que todavía no existe una fecha definitiva, pero todo apunta a que la separación del cargo podría concretarse durante la segunda semana de septiembre.
Y para ese momento ya existe prácticamente un nombre definido para el relevo. El alcalde suplente, René Chavira Venzor, quien se incorporó al gabinete municipal, asumiría las funciones de Bonilla durante el periodo correspondiente.
No es casual que desde hace algunas semanas Chavira haya comenzado a participar en actividades que corresponden directamente al presidente municipal; se trata, en los hechos, de una transición gradual para evitar sobresaltos en la operación cotidiana del Ayuntamiento.
POR CIERTO, el propio Bonilla abrió otra puerta que tiene mucho más de política electoral que de administración municipal. El alcalde confirmó que contempla establecer diálogo con Movimiento Ciudadano y el PRI, con el propósito de explorar la posibilidad de construir acuerdos rumbo al proceso electoral de 2027.
La frase es importante porque hasta hace poco hablar de una eventual alianza entre estas fuerzas políticas podía parecer prematuro. Ahora, en cambio, el escenario comienza a tomar forma: el PAN busca construir un frente amplio que pueda competir contra Morena por la gubernatura del estado.
Bonilla habló de sentarse, platicar y revisar qué se puede construir hacia adelante. Traducido al lenguaje político, significa que las negociaciones ya comenzaron, aunque todavía estén en una etapa preliminar. Y aquí hay una precisión fundamental: cualquier alianza electoral tendrá que pasar finalmente por las dirigencias nacionales de los partidos.
El objetivo de fondo tampoco parece tener demasiado misterio: evitar que Morena llegue al Gobierno del Estado. Para conseguirlo, el panismo sabe que necesitará algo más que su estructura tradicional y que la suma de partidos podría convertirse en una herramienta electoral importante.
Las próximas semanas serán claves para conocer hasta dónde llegan esos acercamientos. Porque una cosa es sentarse a dialogar y otra muy distinta es construir una alianza electoral con candidaturas, posiciones, reglas y un proyecto común. Ahí estará la verdadera negociación.
EL PRI, por lo pronto, también comienza a mover sus piezas. El dirigente nacional del Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno Cárdenas, estará el próximo domingo en Chihuahua para tomar protesta a casi 500 de los llamados Defensores de México, estructura que el partido pretende utilizar como parte de su estrategia rumbo a 2027.
El acto central se realizará al mediodía en la sede estatal del PRI, mientras que por la mañana la dirigencia nacional y estatal sostendrán un encuentro con medios de comunicación. La visita de Moreno Cárdenas representa, en los hechos, el banderazo para reactivar la estructura priista con miras al próximo proceso electoral.
El concepto de los Defensores de México no es casual. El PRI intenta responder con su propia estructura territorial a los mecanismos que ya utilizan Morena y el PAN, en una competencia donde los partidos comienzan a preparar maquinaria, cuadros y operadores con mucha anticipación.
Y aquí aparece nuevamente el nombre de Marco Bonilla. No sería extraño que durante la visita de Moreno Cárdenas pudiera darse un encuentro entre ambos. Bonilla es actualmente una de las principales cartas del PAN para la gubernatura y, además, ocupa la coordinación estatal de estrategias políticas de su partido.
Si ese encuentro ocurre, tendría una lectura inevitable: el alcalde y eventual candidato del PAN a la gubernatura frente al dirigente nacional del PRI, precisamente cuando comienzan a explorarse las posibilidades de una alianza opositora.
Por eso, más allá de la toma de protesta de los nuevos defensores priistas, la visita de Alejandro Moreno podría tener un segundo propósito político. Medir el terreno, conocer a los actores y abrir canales de comunicación de cara a una elección que todavía parece lejana, pero que en realidad ya comenzó.


