TODO apunta a que en la visita del próximo sábado de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a Ciudad Juárez no habrá invitación para la gobernadora María Eugenia Campos Galván.
Por lo menos hasta ayer, de acuerdo con lo señalado por el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, la mandataria estatal no había recibido convocatoria para acompañar a la presidenta durante su gira por Chihuahua.
La visita ya está confirmada para el próximo sábado, a las 12 del mediodía, en la explanada de la Plaza de la Mexicanidad, donde Sheinbaum presentará su Segundo Informe de Gobierno.
Lo que llama la atención no es solamente que la gobernadora no esté contemplada en el programa, sino que ni siquiera habría sido informada oficialmente de la presencia presidencial, algo que en el protocolo político resulta cuando menos significativo.
La omisión se inscribe en la distancia que existe entre Palacio Nacional y Palacio de Gobierno desde aquel episodio relacionado con la destrucción de un megalaboratorio de metanfetaminas en Morelos.
Hay que recordar que, posteriormente, dos agentes de la CIA murieron en un accidente carretero cuando se trasladaban de la sierra hacia la ciudad de Chihuahua.
A partir de entonces, la presidenta llegó a acusar públicamente a la gobernadora, en múltiples ocasiones desde la mañanera, de traición a la patria y de haber vulnerado la soberanía nacional. El discurso posteriormente se fue moderando, pero la distancia política entre ambas parece seguir intacta.
Campos Galván tampoco se ha quedado callada. En al menos cuatro ocasiones ha respondido mediante mensajes publicados en redes sociales, en los que ha reclamado el cese de lo que considera una persecución política y ha cuestionado al Gobierno federal por la protección a gobernadores señalados por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Incluso ha hecho referencias directas a que “estamos en un régimen de la muerte”, en clara alusión a la administración federal. Así que, al final del día, todo parece indicar que Claudia estará en Chihuahua, pero sin la gobernadora en el escenario. Una visita presidencial sin anfitriona estatal sería, por sí misma, todo un mensaje político.
LAS CIFRAS del Grito de Independencia también dejaron su propio mensaje. La asistencia a la Plaza del Ángel estuvo por debajo de la registrada en años anteriores. Los cálculos más conservadores hablaban de alrededor de 30 mil personas, mientras que las estimaciones oficiales de otros años llegaron hasta los 70 mil. Esta vez, sin embargo, la plaza lució considerablemente menos llena, y eso resulta todavía más evidente porque se trató del último Grito de Independencia encabezado por Campos Galván como gobernadora.
Habrá que ver cuánto influyó en ello la cancelación de Yuri a última hora, debido a sus elevados honorarios, y su sustitución por Ramón Ayala y sus Bravos del Norte. Nadie puede negar que Ramón Ayala sigue siendo el rey del acordeón, pero también es cierto que su público principal se encuentra en generaciones de 50 años y más, mientras que entre los jóvenes su música tiene mucho menos penetración.
No parece, entonces, que la decisión artística haya ayudado precisamente a llenar la Plaza del Ángel.
YA ENTRADOS en el Grito, dos de los aspirantes a la Presidencia Municipal de Chihuahua decidieron que la mejor manera de aprovechar la noche patria no estaba precisamente en el balcón oficial ni entre los invitados especiales, sino en las colonias y con los vecinos.
Alán Falomir, director de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, se fue a celebrar con habitantes de Ranchería Juárez, donde compartió el festejo con parte de los vecinos.
Por su parte, Rafael Loera optó por acudir al desfile de los habitantes de la Concordia, donde incluso participó junto con su esposa a bordo de un vehículo alusivo a la Independencia y con el ya conocido mensaje de “Rafa Siii”.
Al final del día, más allá de la convivencia por las fiestas patrias, ambos movimientos tienen una lectura política evidente: acercarse a los sectores populares, generar presencia territorial y aprovechar cualquier escenario para mantener contacto con los ciudadanos. La carrera por la capital ya comenzó y cada aparición pública cuenta.

