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CSP exonera a Maru / Quita estrellas a Sedena / Corral se asusta / Las amenazas

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EL CAMBIO de discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en torno al caso Chihuahua, derivado del desmantelamiento del meganarcolaboratorio y de la supuesta participación de agentes de la CIA, terminó por sepultar la narrativa construida desde Palacio Nacional.

El domingo, la mandataria aseguró que no fue la Fiscalía General del Estado de Chihuahua la que encabezó el operativo, sino la Fiscalía General de la República. También sostuvo que los agentes de la CIA señalados en diversas versiones prácticamente se encontraban de turistas. Dos afirmaciones que distan de los hechos conocidos hasta ahora.

Con ello, desaparecen de un plumazo los supuestos agentes estadounidenses, los cerca de 50 militares que participaron en el operativo y los elementos de la Agencia Estatal de Investigación que estuvieron presentes en la acción.

La nueva versión presidencial podría tener origen en factores externos al propio caso Chihuahua. Tal vez en las presiones derivadas de otros expedientes, particularmente en Sinaloa, o quizá en la preocupación de que la oposición encuentre espacios para fortalecerse a partir de los embates de la Cuarta Transformación contra la gobernadora María Eugenia Campos Galván.

No parece casualidad que, casi de manera simultánea, se haya diluido la amenaza del juicio político contra la mandataria estatal y que el senador Javier Corral Jurado desistiera de la impugnación presentada tras el archivo de la denuncia por secuestro. En política, las coincidencias suelen ser escasas.

La magnitud del viraje es notable. El nuevo discurso presidencial exonera políticamente a la gobernadora de las acusaciones por presuntas violaciones constitucionales, a las leyes nacionales de seguridad e incluso a la narrativa de la traición a la patria. De paso, deja sin sustento la fallida movilización nacional promovida hace apenas unas semanas.

Y todavía hay más. La nueva postura también podría reabrir el camino político para el fiscal César Jáuregui Moreno y sus aspiraciones rumbo a la candidatura del PAN a la alcaldía de Chihuahua.

Al final, la declaración presidencial terminó por limpiar el tablero: los agentes de la CIA eran turistas y el meganarcolaboratorio fue desmantelado por la FGR. Válgame Dios, las cosas que se observan en estos tiempos de la Cuarta Transformación.

POR CIERTO, desde el centro del país aseguran que el senador morenista Javier Corral Jurado no estaba dispuesto a desistirse de la impugnación presentada contra la determinación de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México de desechar la denuncia por secuestro.

Sin embargo, cuentan que recibió una llamada de alto nivel. Algunas versiones apuntan hacia una integrante del gabinete federal; otras mencionan directamente a la fiscal general Ernestina Godoy Ramos, quien mantiene una relación cercana con el exgobernador chihuahuense.

Corral, quien durante una década ha mantenido una confrontación política y jurídica con la gobernadora Campos Galván, habría mostrado resistencia inicial. No obstante, cuando le recordaron los riesgos que implicaría perder el fuero constitucional y enfrentar procesos judiciales en Chihuahua, la reflexión llegó con rapidez.

El resultado es conocido: el desistimiento se presentó y el expediente quedó prácticamente concluido. El resto de la historia ya es del dominio público.

AYER trascendió que Marco Antonio Almaguercinza Avilés, exjefe de la Policía Estatal de Investigación de Sinaloa, estuvo literalmente a unos pasos de cruzar la frontera entre Tijuana y San Diego para entregarse a las autoridades de los Estados Unidos.

Todo estaba listo, pero una llamada de su esposa o pareja cambió el rumbo de los acontecimientos. Según las versiones conocidas, le suplicó que desistiera debido a amenazas de muerte dirigidas contra ella y sus hijos en caso de que concretara la entrega.

El exmando policiaco decidió regresar y abortar el plan. La decisión ocurrió después de que fuera requerido por autoridades estadounidenses que lo vinculan con actividades relacionadas con el Cártel de Sinaloa.

Quienes conocen ese entorno aseguran que Almaguercinza entendió perfectamente la gravedad del mensaje. Las amenazas provenientes del crimen organizado suelen cumplirse, especialmente cuando convergen intereses de la delincuencia y de la llamada narcopolítica.

Al final del día, para quienes viven esas circunstancias, una y otra terminan siendo exactamente lo mismo.