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Fracaso histórico / Principio del fin? / Mal por acarreos y bloqueos / Mal lugar y peor momento

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MORENA llegó al peor lugar y en el peor momento a Chihuahua para realizar la llamada marcha histórica en defensa de la soberanía nacional y para exigir el juicio político en contra de la gobernadora, bajo el argumento de que permitió la incursión de agentes norteamericanos en la destrucción de un mega narcolaboratorio.

Seguramente la movilización convocada por la dirigente nacional, Ariadna Montiel, sí quedará en la historia, pero por la ridícula convocatoria nacional y estatal, además de la ausencia absoluta de propuestas; todo se redujo al repetitivo “fuera Maru, fuera Maru”.

Muchos gritos y pocas nueces sería una conclusión bastante precisa. La pregunta inevitable es cuántos millones de pesos se destinaron a la mega marcha; seguramente decenas. Ese dato, sin embargo, quizá nunca se conozca: la opacidad de Morena y del régimen difícilmente permitirían transparentarlo.

Los números, incluso los de Morena, resultan fatales. Desde la dirigencia estatal aseguran que acudieron seis mil personas; las fotografías de drones analizadas con inteligencia artificial colocan la asistencia entre cuatro y cuatro  mil 500, mientras que el cálculo periodístico apenas les concede tres mil.

Cualquiera de las cifras representa un fracaso político. El senador Juan Carlos Loera, la senadora con licencia Andrea Chávez, el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, y el coordinador morenista en el Congreso local, Cuauhtémoc Estrada, tendrían que rendir cuentas.

Fallarle de esa manera a Montiel y al internacionalmente conocido Andy López Beltrán no parece una buena señal, sobre todo en tiempos donde se definirán las futuras coordinaciones de defensa de la Cuarta Transformación.

La pregunta inmediata sería qué le falló a Morena, aunque las respuestas son múltiples y poco claras. La primera apunta a que el partido no posee una verdadera estructura territorial y que la apuesta volvió a centrarse en el acarreo y en los programas del bienestar, es decir a las becas.

A eso se suma la marcada división entre las distintas tribus morenistas, muchas de las cuales no convocaron o simplemente navegaron de lado, obedeciendo únicamente a intereses de grupo y no a la supuesta unidad que presumieron ante la dirigencia nacional.

Incluso hay quienes aseguran que grupos fundadores prefirieron no asistir e, incluso, llamaron a no “hacerle el caldo gordo” a los arribistas.

EN EL MISMO hay que destacar la actuación de varios chihuahuenses que, fuera del gobierno y sin partido, salieron a bloquear algunos puntos carreteros.

Son sectores que desde hace años se sienten relegados e incluso castigados por el gobierno federal en asuntos como carreteras, agua, salud, energía eléctrica, seguridad y desarrollo económico.

Lo que no resulta destacable es que desde estructuras gubernamentales se haya intentado bloquear la movilización, particularmente la de los acarreados. El derecho a la manifestación y al libre tránsito ha sido una garantía en Chihuahua desde los gobiernos democráticos; impedirla es acercarse peligrosamente a un régimen con tufo dictatorial.

También resultó humillante, por lo menos para quienes fueron trasladados desde la sierra, utilizar el hambre y hasta la ignorancia para intentar llenar las plazas de la capital.

 Los testimonios directos hablan de pagos de 200, 500 y hasta dos mil pesos para los acarreados, además de alimentos y, en algunos casos, bebidas alcohólicas.

Nadie sabía exactamente por qué marchaban ni cuál era la causa real de la protesta. Lo único importante era el dinerito y los lonches.

EQUIVOCADO momento para Morena, como se decía desde el principio, justo cuando el árbol podrido de los narcopolíticos comienza a entregarse a los Estados Unidos tras solicitudes diplomáticas.

Se cae a pedazos la narrativa de exigir “pruebas, pruebas y más pruebas” para justificar la negativa del gobierno mexicano a proceder contra ciertos personajes y extenderles blindaje político. Dos de los primeros señalados ya se encuentran en la Corte de Nueva York.

Y por si fuera poco, los rumores crecen alrededor de una posible entrega pactada del senador sinaloense Enrique Inzunza, así como de la reciente versión sobre una supuesta petición de arresto y extradición contra el poderoso senador Adán Augusto López, a quien el expresidente Andrés Manuel López Obrador llama hermano.

Mal momento y lugar equivocado para venir a gritar consignas a un estado como Chihuahua, donde la mayoría de su gente se dedica a trabajar y conserva fama de ser personas de buena voluntad, valentía y educación. Chihuahua está muy lejos del centro del país.