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LA DERROTA OCULTA DE EL SANTO

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Por Carlos GALLEGOS

DELICIAS CHIH.- En este rápido recorrido que se ha venido realizando acerca de la historia sector salud de Delicias y la región, vemos la idílica imagen del Sanatorio y Maternidad Santa Eduviges, del doctor Julio Maciel Valladares.

Las fotos y relatos que se han compartido forman parte del contenido del libro Alas, Batas y Alas, escrito por su inseguro servidor y el doctor Francisco Andrés Baeza Terrazas, fundador de la Clínica Hospital Fortaleza, como tributo a la heroicidad de los miembros de ese segmento social ante la pandemia que asola al mundo.

La Santa Eduviges, ubicada en lo que hoy conocemos como la zona hispitalaria de la población, cumplió valiosa contribución a la salud del 4 de mayo de 1964 al 4 de diciembre de 1981.

15 años que se fueron en un suspiro, si me es dable estrenar esta frase, lo que que dicen que dura la vida misma.

En la otra toma, de 1972, se atestigua el momento en que fueron inauguradas las oficinas del ISSSTE local, situadas en los altos del Súper Arrieta, en calle 2a Norte.

De izquierda a derecha, la guapa y eficiente secretaria Marina Dena Torres, quien urgida de otras inquietudes no permaneció mucho en el puesto y mejor se casó.

Luego está el doctor Rigoberto González, Director del nosocomio, que presa de la emoción casi le tritura un brazo a Rómulo Sánchez, director nacional del organismo.

Recién peinado y de bigote milimétricamente recortado, roba cámara el licenciado Ramiro Cota Martínez, Secretario General de Gobierno durante el mandato de Oscar Flores Sánchez y futuro Alcalde del municipio de Chihuahua.

En la extrema derecha, la esbelta empleada Tere Dena Torres, hermana de Marina, que un poquito más esquiva ante los delirios del amor, aguantó un tiempecito, hasta que se rindió a los requiebres de Esteban Terrazas, un muchacho del Sector Poniente muy bueno para el fut y, ya se dijo, para sonsacar empleadas.

Nos falta otro miembro del clan Dena Torres, al que por lo visto lo seducía el mundo hospitalario.
Nos falta Pancho, un pítcher zurdo que tiraba lumbre y que por años trabajó como colaborador de la señora Grajeda, cuando la tienda del Instituto fue cambiada al Sector Sur.
Con Pancho, que además de pítcher fue muy peleonero, compartí una aventura increíble que les voy a contar y el que no la crea que busque el video.

Una vez que vino El Santo a luchar en el Gimnasio Municipal, al bajarse del ring me dio un empujón y yo le dí un patín en el calcañal.

Pancho y otros nos le fuimos encima y en bola lo perseguimos hasta el vestidor.
Voy a consultar para ver si esa derrota ignominiosa fue anotada en su récord.

Es así como se ha tejido el historial de hospitales y clínicas particulares y oficiales, de doctores , enfermeras, personal administrativo y demás nómina de quienes dedican sus vidas a salvar vidas, a alegrarse cuando lo logran, a entristecerse cuando pierden la batalla frente a la ineluctable raya del destino.