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Maru emplaza a Claudia / Pide ser invitada / El malestar en el desfile / Salas en la tropa

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LA GOBERNADORA  del estado, María Eugenia Campos Galván, envió un oficio a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, en el que le solicita el honor de recibirla durante su próxima visita a Ciudad Juárez, instalar una mesa de seguridad en la Torre Centinela y sostener un encuentro para abordar dos asuntos que hoy pesan particularmente sobre Chihuahua: el agua que el estado debe entregar a Estados Unidos conforme al tratado internacional de 1944 y el problema sanitario provocado por el gusano barrenador.

La comunicación no llega en cualquier momento ni por casualidad. Sheinbaum Pardo tiene programada una visita a Ciudad Juárez para la difusión de su segundo informe de gobierno y, hasta ahora, el Gobierno del Estado no tendría notificación formal de la gira ni se habría confirmado una invitación a la gobernadora para acompañar a la presidenta. El silencio protocolario, en política, también comunica.

El oficio insiste en la necesidad de mantener una adecuada coordinación entre el Estado y la Federación. El mensaje formal es de bienvenida y disposición absoluta para trabajar con la administración federal; el subtexto, sin embargo, resulta bastante más evidente: Chihuahua quiere ser tomado en cuenta.

La propuesta de la mandataria estatal se resume en tres puntos. Primero, participar como anfitriona durante la visita presidencial. Segundo, realizar una reunión de seguridad en la Torre Centinela, para que la presidenta conozca directamente la capacidad instalada, los sistemas de inteligencia, las cámaras de videovigilancia y los subcentros Centinela. Y tercero, sostener un encuentro para revisar la entrega de agua a Estados Unidos en medio de una sequía prolongada y la problemática que representa el gusano barrenador para Chihuahua.

Tres peticiones que, en el fondo, plantean una sola cosa: que la relación entre Chihuahua y el Gobierno federal se construya a partir de la coordinación y no de las omisiones. Ahora habrá que esperar la respuesta de Palacio Nacional, porque si llega, será un mensaje; y si no llega, también.

EN LOS ECOS del desfile del 16 de septiembre tampoco pasó desapercibido que la gobernadora se retiró aproximadamente 15 minutos antes de que concluyera el desfile, pese a que había presidido el evento desde el templete principal.

Antes de retirarse, Campos Galván intercambió algunas palabras con el alcalde Marco Bonilla, quien se encontraba en uno de los costados del lugar. Poco después, la mandataria salió acompañada por la secretaria de Cultura, Alejandra Enríquez, rumbo al vehículo oficial.

La funcionaria estatal posteriormente regresó al grupo de invitados especiales que permanecía en el templete, pero la gobernadora ya no volvió. Naturalmente, comenzaron las versiones: la explicación más lógica apunta al calor y a los largos ratos de sol de frente que soportaron los asistentes durante el desfile.

Pero en política nunca falta una segunda lectura. Algunos interpretaron la salida anticipada como una especie de espacio cedido al alcalde capitalino, particularmente ahora que Marco Bonilla aparece en la ruta política rumbo a la gubernatura. Una interpretación que, por supuesto, queda en el terreno de las lecturas políticas y no de los hechos confirmados.

Y PARA cerrar con el desfile, otro detalle llamó la atención de propios y extraños: el director de Seguridad Pública Municipal, Julio César Salas, marchó integrado al contingente de la Policía Municipal.

Dicho de otra manera, el jefe Salas dejó por un momento las insignias de director para convertirse en uno más del pelotón. Y vaya que el contingente de la Policía Municipal fue de los más aplaudidos durante el recorrido.

Hay que reconocer que Salas es un policía de carrera, formado desde abajo dentro de la corporación. Es el primer director de Seguridad Pública Municipal cuya trayectoria prácticamente completa se ha desarrollado dentro de la Policía Municipal, y aunque todavía es relativamente joven, ya acumula 25 años de servicio y está en condiciones de pensar incluso en el retiro.

Pero tampoco se puede ignorar la otra parte de la historia: Julio César Salas es uno de los hombres de mayor confianza del alcalde Marco Bonilla. Y si Bonilla continúa avanzando en su ruta política hacia la gubernatura, Salas conoce perfectamente el terreno en el que se mueve y, desde luego, también sabe que una eventual llegada de su jefe político al Palacio de Gobierno cambiaría el escenario para muchos.