LA DIRIGENCIA nacional de Morena dio pie a varias lecturas con la designación de la senadora con licencia Andrea Chávez como virtual candidata a la alcaldía de Ciudad Juárez.
La primera versión apunta a que existía un acuerdo inicial para entregarle a Cruz Pérez Cuéllar la candidatura al Gobierno del Estado y, como premio de consolación, la alcaldía fronteriza a Andrea Chávez.
Es probable que así haya ocurrido, pero después del llamado “lunes negro” para la senadora con licencia, difícilmente puede hablarse de un acuerdo terso. Durante la designación de Cruz, ni siquiera mencionaron a Andrea, quien además reaccionó públicamente, reclamó la decisión y llegó a rechazar la posibilidad de competir por la Presidencia Municipal.
Entonces, ¿qué ocurrió? Todo apunta a que el llamado Grupo Tabasco, encabezado políticamente por su amigo y senador Adán Augusto López Hernández, y con el respaldo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, habría intervenido para que Andrea recibiera el premio de consolación en Ciudad Juárez.
No hay que olvidar que hace casi seis años ocurrió un episodio bastante parecido. A través de aquellas famosas encuestas de Morena, Juan Carlos Loera de la Rosa terminó como candidato al Gobierno del Estado, aunque el propio Adán Augusto López Hernández, entonces secretario de Gobernación, llegó a sostener que a Cruz Pérez Cuéllar le habían robado la candidatura. El desenlace fue que Cruz recibió, posteriormente, la candidatura a la alcaldía de Ciudad Juárez.
Otra lectura tiene que ver con la cuarta o quinta salida de López Obrador de su rancho para presentar su nuevo libro. La frase de “de pronto nos vemos” volvió a encender las especulaciones sobre un eventual regreso a la vida política, particularmente ante la posibilidad de que, en menos de dos años, pueda plantearse una revocación de mandato contra la presidenta Claudia Sheinbaum.
Es una posibilidad política que no puede descartarse del todo. López Obrador sigue teniendo peso dentro de Morena y su capacidad para mover piezas todavía está lejos de desaparecer, sobre todo después de que el llamado Grupo Tabasco prácticamente quedó fuera de las principales decisiones para 2027. Lo ocurrido con Andrea Chávez podría ser apenas una probadita de esa disputa interna.
La Presidencia de la República y la dirigencia de Morena se decantaron por Cruz Pérez Cuéllar para la gubernatura, pero en el camino le dejaron una estaca clavada en el municipio electoralmente más importante del estado. Andrea en Juárez no será una simple candidata; será también una figura con intereses propios y con capacidad para disputarle espacios de poder al grupo que hoy encabeza Cruz.
POR OTRA PARTE, queda demostrado, una vez más, que las encuestas en Morena sirven para dos cosas: para presumirlas cuando convienen y para guardarlas cuando estorban. Las decisiones importantes siguen tomándose en las cúpulas del poder, ya sea desde Palacio Nacional o desde el lopezobradorismo.
Andrea Chávez fue designada cuando ni siquiera existe todavía una convocatoria formal para elegir a los llamados defensores municipales de la Cuarta Transformación y, por lo tanto, tampoco existe una métrica pública para determinar quién debería ocupar esa posición. Simplemente se decidió y así fue.
En el camino quedaron aspirantes como la delegada de Bienestar en Chihuahua, Mayra Chávez, quien estaba prácticamente a horas de presentar su renuncia, y el senador Juan Carlos Loera de la Rosa, quien la semana pasada solicitó licencia indefinida precisamente para buscar la candidatura a la alcaldía de Juárez.
Andrea Chávez pasó por encima de Loera sin demasiados miramientos, quien era parte de su equipo, pero también dejó en el camino a otros actores que habían construido sus propias expectativas como diputada federal del PT Lilia Aguilar, con quien incluso se hablaba de un acuerdo para buscar la Presidencia Municipal fronteriza.
Y MIENTRAS en Morena todavía acomodan las piezas del tablero de 2027, en la capital del estado ya hubo relevo en la Presidencia Municipal.
René Chavira Venzor dejó de ser solamente el alcalde suplente para asumir formalmente las riendas del Ayuntamiento de Chihuahua, luego de que los integrantes del Cabildo aprobaron ayer, en sesión extraordinaria, la licencia por tiempo indefinido solicitada por Marco Bonilla Mendoza desde el pasado 2 de octubre.
Bonilla deja la alcaldía para meterse de lleno en su nuevo proyecto político y asumir, el próximo sábado, la responsabilidad partidista con la que buscará construir su candidatura al Gobierno del Estado.
Chavira, por su parte, tendrá que demostrar que puede mantener el ritmo de una administración que durante los últimos años tuvo en Bonilla a su principal operador y figura política.
Y, como era previsible, el relevo en la alcaldía traerá también ajustes en el gabinete municipal. Ayer mismo fueron designados Ana Lucía Herrera como nueva coordinadora de Gabinete y Jaime Calderón como director de Planeación e Innovación Gubernamental.
Pero seguramente no serán los únicos movimientos. En los próximos días y semanas habrá más cambios entre quienes acompañarán a Bonilla en su nuevo proyecto político y, particularmente, en aquellas áreas consideradas estratégicas.
Entre ellas aparece la Coordinación de Comunicación Social, actualmente bajo la responsabilidad de Ignacio Dávila Mora. El proyecto Bonilla ya cambió de velocidad y el gabinete municipal tendrá que acomodarse al nuevo escenario político.
