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Nadie sabe / Todos sabían / Regresa Salas a la Fiscalía / Maru no fue a la cunas de lobos

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AHORA  resulta que nadie sabía sobre la operación de agentes de la CIA en Chihuahua, especialmente en el operativo en el que se aseguraron dos megalaboratorios de metanfetaminas en el municipio de Morelos.

Las investigaciones que hasta ahora se han realizado señalan que sólo el director de la Agencia Estatal de Investigaciones, Pedro Oceguera, y seguramente su círculo cercano, tenían conocimiento, pero no informaron de tal intervención.

César Jáuregui, aunque aceptó su responsabilidad, dijo durante su renuncia que había ausencia de información, de donde se desprende que tampoco la gobernadora María Eugenia Campos Galván estaba enterada de la presencia de los norteamericanos.

Por lo menos eso es lo que se dijo y se ha sostenido. Incluso el secretario de Seguridad Pública Federal, Omar García Harfuch, señaló que la mandataria no estaba enterada; por lo menos eso fue lo que comunicó en la reciente reunión celebrada en la Ciudad de México.

De manera vertical y en la cadena de mandos, la Secretaría de la Defensa Nacional que participó con 50 efectivos, tampoco ha dicho nada al respecto.

Aunque hay que señalar que, si la presidenta dijo que tampoco sabía, es improbable que la Sedena vaya a decir lo contrario o aceptar que esa instancia estaba enterada.

Extraño caso en donde las áreas de seguridad y los gobernantes del país y de Chihuahua nada sabían sobre los agentes gringos. Entonces, cómo llegaron y qué diablos estaban haciendo, sin que la pregunta busque demeritar a nadie y menos al operativo que significó un golpe destacado al crimen organizado.

Las conclusiones, en todo caso, son la gran desinformación que sigue prevaleciendo y que no permite llegar a juicios claros; la permanente negativa a reconocer la presencia de la CIA y otras organizaciones de seguridad de los Estados Unidos, que siempre han estado y hasta cohabitado, y el linchamiento político al Gobierno del Estado de Chihuahua.

El estado de Chihuahua lleva ya diez mañaneras y ahí seguirá, en lo que ya es una exageración. La presidenta Claudia Sheinbaum ya perdonó a la CIA bajo el compromiso de que “no vuelva a suceder”, como si fueran niños de kínder, pero a Chihuahua no lo suelta.

Tan fácil que hubiese sido aceptar el golpe que se le dio al narcotráfico, pero también reconocer la colaboración de los agentes norteamericanos y agradecerles que echaron la mano.

TODO APUNTA a que el nuevo fiscal general del Estado será Manuel Salas, quien ahora preside la Fiscalía Zona Norte. Su nombre ya está palomeado en la terna que se enviará al Congreso del Estado.

En la terna podría aparecer el actual encargado del despacho, Francisco Sáenz, y el fiscal Zona Centro, Heliodoro Araiza, pero por lo que se ha dicho sólo será para cumplir con el protocolo de la terna.

Hay que señalar que Salas ya fue Fiscal General en la administración del gobernador César Duarte, con resultados sobresalientes que llevaron al estado de Chihuahua a mejores condiciones de seguridad.

El nombramiento estaría liberado o ratificado por el Congreso local en los primeros días de la próxima semana, una vez que Salas retorne de sus vacaciones en Europa.

LA GOBERNADORA CAMPOS declinó la respetuosa invitación para asistir a una reunión informativa en el Senado de la República y, hay que decirlo, fue una buena decisión.

Nada positivo iba a lograr acudiendo para alimentar más fobias en su contra y en contra de los chihuahuenses. A los senadores de Morena, concretamente a Juan Carlos Loera, Javier Corral y Fernández Noroña, no les interesa el golpe contra el narcotráfico asentado en Chihuahua o tal vez demasiado, por eso el enojo.

Pero ellos quieren olfatear sangre y degustarla. Ese es el interés real; la soberanía y el megalaboratorio son lo de menos. El grupo Tabasco tiene otros intereses. ¿Dónde quedó la soberanía cuando robaron y defraudaron al fisco con 600 mil millones de pesos? Pues en nada. Morena no come morenos y lo peor es que los protege.

La gobernadora no fue porque significaría meterse en la cueva de los lobos. Ponderó los acuerdos con la presidenta, en los que se incluye sostener que nadie, ni la presidenta ni la milicia, sabían de los gringos en Chihuahua.