LA MOVILIDAD de la capital volvió a convertirse en un campo de batalla política. La Comisión de Hacienda, Presupuesto y Programación del Congreso del Estado aprobó por mayoría la contratación de un crédito por 150 millones de pesos solicitado por el Municipio de Chihuahua para iniciar la primera etapa del Libramiento Oriente Cinco, una obra considerada estratégica para desfogar el tráfico de la ciudad.
Votaron a favor los legisladores del PAN, Movimiento Ciudadano, Partido Verde y la diputada América Aguilar “del PT”, mientras que las tres diputadas de Morena, encabezadas por Brenda Ríos, rechazaron el dictamen. Ahora la decisión pasará al Pleno del Congreso, donde se requerirá una mayoría calificada de 22 votos para autorizar el financiamiento.
Todo apunta a que Morena mantendrá su voto en contra, por lo que la aprobación dependerá de conseguir al menos un sufragio adicional entre las fuerzas minoritarias, considerando además que la diputada Rosana Díaz ya no forma parte de la bancada morenista.
El argumento de Morena es que la obra beneficiará principalmente a desarrolladores inmobiliarios. Sin embargo, esa versión contrasta con la realidad jurídica de los predios, pues existen terrenos ejidales y de particulares que nada tienen que ver con empresas constructoras.
Bastaría revisar el Registro Público de la Propiedad para conocer quiénes son los propietarios, ejercicio que, por cierto, los legisladores opositores no han mostrado interés en realizar.
Al final, la discusión parece más ideológica que técnica. El libramiento permitiría reducir la carga vehicular sobre la avenida La Cantera, el Periférico de la Juventud e incluso facilitar el tránsito del transporte pesado con destino a la carretera a Cuauhtémoc.
Además, el Gobierno del Estado aportaría otros 150 millones de pesos, mientras que la Federación permanece ausente con cero recursos para este proyecto. Resulta difícil entender que quienes no destinan inversión federal también pretendan impedir que el Estado y el Municipio ejecuten una obra de infraestructura de esta magnitud.
EL PROCESO interno del PAN comienza a entrar en una nueva etapa y los aspirantes buscan demostrar capacidad de convocatoria. Ahora le corresponde al director de la JMAS Chihuahua, Alan Falomir, quien prepara una reunión con estructura panista para enviar un mensaje de fortaleza política.
La estrategia no es nueva. Antes hicieron lo propio el exfiscal César Jáuregui Moreno y el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, quienes reunieron a importantes grupos de simpatizantes para dejar claro que cuentan con respaldo territorial.
En el caso de Falomir, se habla de una comida en una granja ubicada rumbo a la salida a Aldama, aunque hasta el momento el encuentro no ha sido oficializado.
Lo cierto es que el funcionario ya formalizó su registro para competir por la candidatura panista a la alcaldía de Chihuahua, igual que Alfredo Chávez, César Jáuregui y la diputada federal María Angélica Granados.
La contienda interna apenas comienza, pero la competencia por exhibir estructura, operación y capacidad de movilización ya está completamente abierta. En el PAN saben que, además de los registros, también cuentan las fotografías y el tamaño de las convocatorias.
LA SITUACIÓN política de la diputada local América Aguilar sigue siendo una incógnita. Aunque presentó por escrito su renuncia al Partido del Trabajo desde enero, insiste en que continúa perteneciendo al instituto político.
La legisladora sostiene que aquella renuncia fue producto de presiones y de un ambiente de violencia política, situación que atribuye a conflictos internos que incluso alcanzan el ámbito familiar con su hermana, la diputada federal Lilia Aguilar.
Lo cierto es que la desafiliación nunca fue formalmente aceptada por la dirigencia nacional y el expediente habría quedado simplemente archivado. Mientras tanto, en los registros oficiales del Congreso sigue apareciendo como integrante del PT, aunque en los hechos ya no existe bancada petista porque el grupo parlamentario desapareció al no contar con el mínimo de legisladores requerido.
Así, América Aguilar parece estar en un limbo político: oficialmente pertenece al PT, pero legislativamente no forma parte de su bancada. Una contradicción que difícilmente puede explicarse desde la política; más bien parece resolverse desde los vínculos familiares. En este caso, el apellido Aguilar pesa más que cualquier definición partidista.

