POR LO PRONTO, el Partido Revolucionario Institucional ya puso sobre la mesa los números de la alianza electoral con el PAN para la elección de 2027. Se supone que existe un acuerdo consensuado entre ambas instituciones políticas y que las negociaciones prácticamente están cerradas, por lo menos en cuanto al reparto de posiciones.
Ahora falta que las dirigencias lo hagan oficial y que sus respectivos órganos partidistas den el visto bueno.
El Consejo Político Estatal del PAN tiene programada una sesión para el próximo sábado, en la que deberá autorizar la alianza. Sin embargo, antes de llegar a ese punto se necesita conocer cómo se va a repartir el pastel, pues una cosa es anunciar que van juntos y otra muy distinta definir dónde encabezará cada partido las candidaturas. Los nombres todavía pueden esperar unos días, pero los números ya no.
Bajo ese esquema, y de acuerdo con la dirigencia estatal del PRI, de las 67 alcaldías del estado, 20 quedarían para que el tricolor las postule en solitario o en alianza, mientras que el resto correspondería al PAN. Acción Nacional tendría asegurados municipios como Ciudad Juárez, Chihuahua, Cuauhtémoc, Delicias, Madera y Nuevo Casas Grandes. Por su parte, el PRI encabezaría en Parral, Balleza, Guachochi, Guadalupe y Calvo, Guerrero y otros municipios de la región serrana.
En las diputaciones locales el reparto sería más sencillo: los nueve distritos de Ciudad Juárez y los cinco de Chihuahua quedarían en manos del PAN, mientras que los otros ocho de los 22 distritos electorales serían para el Revolucionario Institucional.
En cuanto a las diputaciones federales, la distribución sería de cinco candidaturas para Acción Nacional y cuatro para el tricolor, de los nueve distritos que tiene Chihuahua.
Y, desde luego, la gubernatura ya tiene nombre y apellido. El candidato acordado por ambas instituciones sería Marco Bonilla Mendoza, actualmente alcalde con licencia de la capital, quien prácticamente tiene despejado el camino dentro de la alianza para convertirse en el abanderado de la oposición.
Ahora todo es cuestión de días para conocer si este esquema recibe la aprobación de las dirigencias y de sus respectivos consejos políticos.
La intención es que en diciembre puedan registrarse formalmente ante las autoridades electorales. Por lo pronto, el pastel ya está repartido en los números; falta saber si todos los invitados están conformes con las rebanadas que les tocaron.
PARECE increíble, pero sucedió. En Parral detuvieron ayer a Alejandro, hermano del exgobernador César Duarte Jáquez, luego de una revisión de rutina a su vehículo por parte de elementos de la Agencia Estatal de Investigación.
El asunto rápidamente tomó relevancia por el apellido del detenido, aunque los hechos tendrán que valorarse más allá de su parentesco con quien gobernó Chihuahua.
Resulta que Alejandro fue acusado de narcomenudeo luego de que, durante la inspección de su lujosa camioneta Toyota, los agentes supuestamente encontraron tres envoltorios con una sustancia con características de cocaína, una cajetilla con cigarrillos forjados con marihuana, además de cartuchos para un arma calibre .45, cuatro mil 500 pesos y una docena de dólares.
El tema generó revuelo, pero hay que poner las cosas en su justa dimensión. Las cantidades de droga que se reportan, por lo menos a primera vista, parecen más relacionadas con una situación de consumo personal que con una operación de narcomenudeo, aunque será el Ministerio Público quien determine la clasificación jurídica de los hechos y las responsabilidades que pudieran existir.
En cuanto a los cartuchos, también tendrán que establecerse las circunstancias de su posesión.
Por lo pronto, aunque podría existir una imputación, la detención no significa automáticamente que vaya a terminar en prisión preventiva. Habrá que esperar el procedimiento y las determinaciones judiciales correspondientes.
El apellido Duarte seguramente le dará mayor resonancia al caso, pero eso no sustituye las pruebas ni el trabajo de las autoridades. Una cosa es el escándalo político y otra lo que pueda sostenerse ante un juez.
POR CIERTO, en las redes sociales aparecieron ayer varias imágenes promocionales de Alfredo Lozoya Santillán, mejor conocido como El Caballo, coordinador estatal de Movimiento Ciudadano en Chihuahua.
Los materiales no parecen casuales y dejan entrever que el parralense podría estar preparando su regreso a la competencia electoral de su municipio.
En una de las imágenes aparece Lozoya montado a caballo, con el periférico Héroes de la Salud como escenario de fondo, una de las obras emblemáticas construidas durante su administración municipal.
El mensaje que acompaña la fotografía es bastante claro: “Parral necesita de grandes obras”. En otra especie de flash elaborado con inteligencia artificial, aparecen su nombre y el logotipo de Movimiento Ciudadano bajo un cielo de tonos anaranjados y una frase todavía más directa: “Parral tiene alternativa”.
La lectura política parece apuntar a que El Caballo Lozoya estaría perfilándose para buscar nuevamente la Presidencia Municipal de Parral y no necesariamente para competir por la gubernatura, como en algún momento se llegó a especular. Puede ser, aunque tampoco hay que darlo por hecho, porque en Movimiento Ciudadano las decisiones pasan por un círculo bastante reducido.
Y es que, hablando de franquicias políticas, en MC Chihuahua los espacios de mayor peso están concentrados en Alfredo Lozoya, su esposa Sol Sánchez y los diputados locales Francisco Sánchez y Alma Portillo. De ahí en adelante, las rebanadas del pastel comienzan a hacerse más pequeñas, aunque el partido se haya convertido en la tercera fuerza electoral del estado.
