NO HAY DUDA de que la confrontación por el poder entre López Obrador y Claudia Sheinbaum, exhibida en los casos del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y del hijo del expresidente, Andy López Beltrán, terminó pegando hasta Chihuahua, particularmente en la definición del coordinador de Morena para la Defensa de la Cuarta Transformación.
Chihuahua deberá esperar tal vez semanas para conocer quién será el coordinador o coordinadora y, por consecuencia, el virtual candidato de Morena al Gobierno del Estado.
Resulta que, aunque creerlo sería prácticamente un acto de fe, las encuestas realizadas por Morena colocaron a sus dos principales contendientes, Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, prácticamente empatados.
Eso fue lo que explicó Citlalli Hernández, dirigente nacional de Morena, al señalar que tendrá que realizarse una nueva encuesta que será definitiva para determinar quién encabezará el proyecto morenista en Chihuahua. Hasta ahí, la explicación oficial.
Pero en el fondo, la disputa sigue siendo entre Palenque y Palacio Nacional; es decir, entre el grupo identificado con Andrés Manuel López Obrador y el poder formal que representa Claudia Sheinbaum.
Ya es sabido que Andrea Chávez cuenta con el respaldo del senador Adán Augusto López, uno de los personajes que mantiene una cercanía política con el expresidente. Del otro lado, Cruz Pérez Cuéllar trae, por lo menos en apariencia, la bendición de la presidenta Claudia Sheinbaum y de la dirigencia nacional de Morena.
Son, por lo tanto, dos bloques frente a frente, esperando que en los próximos días o semanas se determine cuál tiene más fuerza, más estructura y, sobre todo, más capacidad de influencia en la decisión final.
Porque las encuestas en Morena siguen pareciendo, en muchos casos, instrumentos para construir la percepción de que existe una competencia democrática, en la que supuestamente será seleccionado el mejor perfil.
Sin embargo, las primeras designaciones realizadas para otras entidades ya dejaron la impresión de que, al final del camino, la decisión termina dependiendo de quién tiene el poder para tomarla.
UN REFLEJO más de este escenario de choque de trenes es la separación del senador Enrique Inzunza del grupo parlamentario de Morena.
Inzunza decidió abandonar la fracción, oficialmente por sentirse relegado por sus compañeros senadores de Morena, pero también porque desde la dirigencia nacional del partido y desde el propio régimen se le habría pedido solicitar licencia para enfrentar los señalamientos y acusaciones que pesan en su contra, incluidos señalamientos relacionados con narcotráfico y homicidios, además de una orden de aprehensión emitida por una jueza en Estados Unidos.
El movimiento recuerda inevitablemente el caso de Rubén Rocha Moya, quien decidió entrar en una especie de rebeldía frente al Gobierno Federal, aparentemente confiado en que López Obrador mantendría su respaldo. Lo que ocurre ahora con Inzunza parece formar parte de un efecto en cadena que comenzó con el gobernador sinaloense.
Inzunza se va como independiente, pero conserva algo que en política mexicana nunca resulta menor: su dieta mensual y, sobre todo, el fuero. Y, como si se tratara de una curiosa coincidencia, ocurre también la detención de “El Koki”, señalado como uno de los principales operadores de La Barredora.
Amor con amor se paga, decía Mario Delgado cuando dirigía Morena. La frase vuelve a cobrar vigencia cuando las piezas comienzan a moverse dentro del tablero político nacional y cada grupo intenta conservar sus espacios de protección y poder.
POR LO MENOS aseguran que el proyecto para modernizar los semáforos de la capital ya es prácticamente un hecho y registra un avance del 99 por ciento.
El problema es que el asunto de los semáforos lleva prácticamente los cinco años del gobierno de María Eugenia Campos, y un poco más, entre anuncios de modernización, proyectos, diagnósticos y promesas que no terminan de concretarse. Cada año se anuncia una renovación y, hasta ahora, los resultados han quedado lejos de lo prometido.
Ojalá esta vez sea la buena, porque la falta de semáforos o su funcionamiento parcial ya no es solamente un problema de tránsito, sino un asunto de seguridad pública. Decenas de accidentes automovilísticos han ocurrido en cruceros donde los dispositivos no funcionan adecuadamente, con consecuencias que en algunos casos han llegado hasta la pérdida de vidas humanas.
El anuncio del proyecto de los nuevos semáforos inteligentes será realizado por la gobernadora María Eugenia Campos Galván en los próximos días. Después de cinco años de anuncios, lo que tendrá que demostrarse no será solamente que el proyecto está al 99 por ciento, sino que finalmente los semáforos funcionarán antes de que termine el sexenio.
Porque en política, como en los cruceros, no basta con anunciar que la luz está por cambiar: hay que demostrar que efectivamente cambiará a tiempo.


