Por José Luis JÁQUEZ BALDERRAMA
CHIHUAHUA CHIH.- En México, siete niñas, niños y adolescentes son asesinados cada 24 horas; además 85 son víctimas de crímenes sexuales diariamente, con un 97 % de impunidad
A lo anterior, se suma que cada semana se registra al menos un caso de trata con fines de explotación sexual infantil.
En los últimos 11 años, más de 28 mil 340 menores de edad han perdido la vida de manera violenta. Terrible situación que parece no tener solución.
A pesar de la gravedad, solo 11.87% de los asesinatos de niñas y adolescentes se investigan como feminicidio, lo que evidencia fallas estructurales en la procuración de justicia. Hoy importa más las cuestiones político-electorales rumbo al 2027.
En México, más de 100,000 niñas, niños y adolescentes son víctimas de desplazamiento forzado interno debido a la violencia, lo que representa aproximadamente entre el 26% y el 31% del total de personas desplazadas en el país, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)
“Estamos frente a violencias sistemáticas que siguen sin ser plenamente reconocidas en las estadísticas oficiales”, advirtieron organizaciones como Servicios de Inclusión Integral y Derechos Humanos y la Red por los Derechos de la Infancia en México.
Entre las principales causas, destaca: el incremento de grupos delincuenciales y con ello la diversificación de los delitos; el uso masivo de drogas, principalmente sintéticas; la tremenda desigualdad económica; la falta de empleo y el fracaso de la mayoría de programas de seguridad. A todo esto, la imparable corrupción e impunidad.
Dicha situación atenta contra su derecho a una vida libre de violencia, entornos saludables en escuelas y derecho a la identidad y a la reunificación familiar, especialmente en el caso de la niñez y adolescencia.
En todo el territorio ha aumentado la percepción de inseguridad y el miedo colectivo, por lo que el gobierno mexicano está obligado a remediar todos los programas en materia de seguridad y fortalecer vínculos con la ciudadanía. Una última reflexión: “Los niños son como el cemento húmedo. Todo lo que cae sobre ellos deja una impresión.” – Haim Ginott

