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Lujos, Tequila, regaños y carreras…

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CHIHUAHUA CHIH.- En Chihuahua ya quedó claro que la política no solo se cocina en la mesa… también se “cura” con tequila.

Resulta que la gobernadora Maru Campos decidió reunir a su primer círculo en un ambiente —según ella— relajado, después de una semana “tensa”. Y vaya que hacía falta, porque entre aspiraciones adelantadas, declaraciones cruzadas y egos bien hidratados, el gabinete ya parecía más una precampaña que un equipo de gobierno.

Ahí estaban, muy sonrientes para la foto: Santiago de la Peña, César Jáuregui Moreno y compañía. Todos brindando… pero también midiéndose. Porque si algo dejó claro la mandataria, entre sorbo y sorbo, fue esa joya de consejo político: “rebásense por la derecha… pero no tan cerquita”. Traducción: compitan, pero no se despedacen antes de tiempo.

Y es que el pique entre De la Peña y Jáuregui ya no es secreto. Las encuestas —esas que todos dicen no ver pero nadie deja de revisar— colocan al fiscal ligeramente arriba, con un 23.9%, mientras que el secretario le respira en la nuca con 21.4%. Empate técnico, le llaman… aunque en política eso significa que cualquiera puede tropezar primero.

Pero como en toda buena familia política, cuando los hermanos se pelean… llega la mamá del partido. En este caso, Daniela Álvarez, quien no dudó en soltar el ya clásico “jalón de orejas”. Literal.

La escena es digna de telenovela: la dirigente fuera de la ciudad, viendo el pleito en medios, levantando el teléfono y diciendo —según su propia versión— algo así como “no se me peleen que ahorita regreso”. Y lo mejor es que, según cuentan, ambos acataron… con humor, claro, porque en política el cinismo también es protocolo.

Jáuregui, fiel a su estilo, salió a decir que todo está “bien calmado”, que no hay pleito y que la relación es prácticamente de compadres. De la Peña, por su parte, confesó entre risas que trae “la oreja roja”, pero que todo es institucionalidad. Es decir: nadie se pelea… pero todos compiten.

Mientras tanto, el PAN abre la puerta a “ciudadanos” con eso del piso parejo. Un discurso bonito, democrático y conveniente… sobre todo cuando los perfiles internos ya están más que medidos. Porque sí, todos son bienvenidos… siempre y cuando midan lo suficiente.

Pero no todo es humor en el panismo. La propia Daniela Álvarez encendió las alarmas al denunciar amenazas y responsabilizar directamente al alcalde Cruz Pérez Cuéllar de cualquier cosa que le pase. Aquí ya no hay ironía: el discurso sube de tono y el clima político se enrarece.

Y por si faltaba gasolina al fuego, desde el Congreso federal también llegaron acusaciones de alto calibre. Señalamientos de vínculos entre Morena y el crimen organizado, críticas al uso de las Afores y comparaciones con dictaduras. El guion ya es conocido: polarización al máximo y narrativa de choque.

En paralelo, el senador Mario Vázquez Robles se lanzó contra la política agropecuaria federal, acusando abandono total del campo. Números en mano, pintó un panorama donde el productor pierde y el consumidor paga… mientras la autoridad, según él, ni aparece.

Así que el panorama es claro: en Chihuahua se brindan con tequila, se regañan por teléfono, se niegan los pleitos frente a cámaras… y se preparan, con toda seriedad, para una elección que aún no empieza, pero que ya está en marcha.

Porque aquí la política tiene una regla no escrita:
nadie está en campaña… hasta que todos lo están.