EL CHAMUCO se soltó en Aldama y la región, como dicen los lugareños. Los enfrentamientos entre grupos del crimen organizado contra militares y policías estatales pegaron hasta Ojinaga.
No es nuevo: la disputa entre “mayos” y “durangos” lleva tiempo, pero quienes pagan los platos rotos son los habitantes de Aldama, Coyame y Ojinaga, municipios que hace no mucho eran tranquilos, incluso con vocación turística.
El fin de semana la violencia “calentó la plaza” como no se había visto antes en la zona: bloqueos carreteros, quema de viviendas y negocios, además de personas levantadas. En comunidades como Chorreras, Estación Falomir y El Pueblo, se reportó la destrucción de al menos ocho casas, un comercio incendiado y la desaparición de dos personas.
De acuerdo con reportes ciudadanos difundidos en redes sociales, un grupo criminal busca controlar el corredor de Aldama a Ojinaga, incluyendo Coyame del Sotol.
Las imágenes son contundentes: casas en llamas y hombres armados desplazándose con impunidad. Los enfrentamientos se prolongaron durante horas, obligando a las autoridades a recomendar evitar la zona.
Uno de los puntos críticos fue la salida de Aldama hacia Ojinaga, donde camión fue utilizado para bloquear la carretera, aparentemente para frenar el avance de fuerzas federales y estatales.
Previamente, ya se habían detectado retenes ilegales, donde al menos 12 ciudadanos fueron despojados de vehículos y pertenencias. Hasta ahora, no hay información oficial sobre detenidos ni sobre el paradero de los desaparecidos.
LA GOBERNADORA María Eugenia Campos estará en la Ciudad de México para reunirse con Omar García Harfuch y posteriormente con Rosa Icela Rodríguez. Acompañada por el fiscal César Jáuregui, presentará un informe sobre el aseguramiento de un “superlaboratorio” de drogas sintéticas, probablemente el más grande del mundo.
Sin embargo, más allá del golpe al crimen organizado, el tema de fondo será la participación de agentes norteamericanos, ahora señalados incluso como parte de la CIA, en dichos operativos.
El asunto no es menor: toca directamente el tema de la soberanía nacional, especialmente en un contexto donde, paradójicamente, esa soberanía parece proteger más al crimen que a los ciudadanos.
La presidenta Claudia Sheinbaum sin duda conoce el alcance de las operaciones de agencias estadounidenses en México.
Casos recientes por citar algunos, como el del El Mencho, Mayo Zambada o Los Chapitos evidencian una cooperación que rara vez se reconoce públicamente.
El problema no es la colaboración en sí, sino la falta de transparencia frente a un discurso oficial que insiste en una soberanía que, en los hechos, es muy superior más flexible de lo que se admite.
EN MORENA también hay movimientos relevantes. La dirigente nacional, Luisa María Alcalde, aceptó dejar el partido para asumir la Consejería Jurídica de la Presidencia, por invitación directa de Sheinbaum.
El anuncio, difundido en redes sociales, dejó ver a una Alcalde poco convencida, incluso incómoda con la decisión y un aspecto físico que no es común en ella que reflejó molestia y desacuerdo,
En términos políticos, la lectura es clara: rechazar la invitación la habría dejado fuera del tablero.
Desde el centro del poder -léase, el círculo cercano al expresidente- la instrucción fue directa. No había margen. El relevo responde más a control político y reacomodo de fuerzas que a una transición natural. Claudia avanza, pero el príncipe macuspano decide y sacrifica desde La Chingada.
Se anticipa que Ariadna Montiel podría asumir el liderazgo de Morena. De concretarse, el movimiento tendría repercusiones locales: fortalecería el proyecto de Cruz Pérez Cuéllar en Ciudad Juárez y debilitaría al llamado grupo Tabasco, reconfigurando el mapa político rumbo a las próximas definiciones.

